Sudar la camiseta
No negociemos colectivamente. No convoquemos Consejos de Salarios. Retiremos el Estado de la economía. Dejemos que el mercado todopoderoso resuelva. Flexibilicemos y desregulemos el mercado laboral. Eran los valores dominanes durante las tres últimas décadas del siglo pasado.
Necesitamos subsidios, desgravaciones, exoneraciones, prórroga de plazos para el pago de aportaciones patronales, readecuaciones cambiarias, reducciones de tarifas portuarias. Todas medidas que requieren una intensa acción del Estado, el tan odiado. Eran, son, los pedidos desde los últimos meses de 2008 en adelante. Había llegado la crisis.
Se profundiza la caída de la actividad, incrementándose el nivel de desocupación. Evitémoslo, propiciando un mercado de trabajo flexible y una economía más desregulada. 14 de mayo de 2009, El Observador en su página 10, atribuyendo los dichos a la Cámara Nacional de Comercio. Así son las cosas: más, menos, poco o nada Estado, de acuerdo a los vaivenes de la historia.
Allá por los 60, un queridísimo técnico de la selección de básquetbol de Soriano, que yo integraba, nos instruía antes de los partidos: corran y no se cansen, marquen y no hagan foul, tiren y emboquen. De haber actuado así, no hubiéramos perdido nunca. Algo parecido surge de las expresiones anteriores. Reconozco que al menos tienen la virtud de poner sobre la mesa de discusión, el futuro del país, polémica que nunca debe interrumpirse.
No pretendo que sean despreciativos mis comentarios. Sí, muy críticos. De mi pasaje por el querido Instituto Nacional de Profesores Artigas me quedaron algunas ideas sobre modelos de nuestro país. Artigas lo tuvo. Mejor dicho, no de país, más bien de región. Se le ha deformado. Batlle y Ordóñez tanbién proyectó y pudo desarrollar el suyo. Recuerdo memorables y pasionales discusiones sobre si Luis Alberto de Herrera lo había tenido o no.
En el país existen polémicas pendientes: relaciones laborales, Consejos de Salarios, intervención del Estado o no. ¿Mercosur, regionalismo abierto? Es inimaginable no estar integrado en la región. Acudamos a Artigas, que nos ilustra acerca de si país o provincia. El propio triunfo y continuidad del Frente Amplio en el gobierno – esto último lo deseo fervientemente- es una discusión de fondo sobre modelos.
Si algo es necesario para procesar la misma, es desterrar visiones parciales, esto es: dejar de lado las consecuencias de las instrucciones del técnico: no perder nunca. Porque para triunfar hay que cansarse, hacer algún foul. Esto es: sudar la camiseta y estar dispuesto a sacrificios, si son necesarios.
En este mundo globalizado tendremos que pensar en proyectarnos con visión propia, nacional y no sectorial, que no significa encerrarnos e ignorarlo, lo que sería absurdo. Rechazando modelos, herramientas, estilos y hasta uso del idioma, que no nos son propios. Sea la flexibilidad de años atrás o la flexiguridad que en algún momento quisieron traer, imitando modelos totalmente inaplicables en estas latitudes, y que no descarto, vuelvan a intentar.
Alguna vez escribí que André Malraux, intelectual y político francés, conservador, ministro del Presidente Charles de Gaulle, decía que en su época la política había reemplazado al destino. Es decir, no estamos predestinados a nada. Ante la actual situación y proyectando el futuro, ¿no será necesario un nuevo contrato social, que priorice la política a la economía, el desarrollo equitativo, la ética, la solidaridad y la responsabilidad social, a lo privado y al individualismo, que hasta ha desembocado en criminalidad financiera? Para eso hay que correr, cansarse, errar de vez en cuando. De nosotros depende.
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