1° de Mayo
En el día de homenaje a las trabajadoras y trabajadores de nuestro país y el mundo, salud.
En esta gesta haremos una parada y empezaremos por casa, pues al decir del poeta, «las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero, las palabras están de más cuando no fundan, cuando no esclarecen, cuando no atraen, cuando no añaden» y pues resaltar, fundir en nuestra conciencia la realidad que marca y seguirá marcando, con la efectiva participación de las compañeras obreras de la construcción desde hace 40 años en Fucvam, aportando el equivalente a una quincena de trabajo directo en la producción de la vivienda social.
Afirman con millones de horas de ayuda mutua, de mano de obra productiva y contributiva, la determinante conclusión de que más de 10.000 compañeras durante los últimos 20 años trabajan en horario completo igual que cualquier trabajador del Sunca.
Sin lugar a dudas es una revolución cultural de una profundidad de las más altas en la escala humana, en esfuerzo, tenacidad, integridad y amor.
Trabajando orgullosamente y mancomunadamente con un gremio que paga con decenas de vidas por año en accidentes de trabajo y que en memoria de todos ellos, en un homenaje con mezcla de impotencia, bronca y dolor en este día les ofrendamos estas frases de Martí: «Vive en el campo, donde el hombre natural labra al sol que lo curte…donde los albañiles que charlan a la merienda sobre las pilas de ladrillos, la ambulancia que corre desalada con el héroe que acaba de caerse de un andamio, la mujer sorprendida en medio de la turba por la fatiga augusta de la maternidad…».
Todo es chico, todo queda pequeño, todo es memoria y dignidad contra el olvido y la humillación de quienes no deberían esperar reconocimiento y justicia.
1° de mayo, que al igual que en el 83 y 84 forjaron el torrente que tiró abajo las barreras de la tiranía que nos endeudó haciéndonos dependientes y menos soberanos, y en donde Lacalle, continuador de dicha entrega, fundó lo que sería el Uruguay de 1.000.000 de pobres, pues fueron aquellas aguas que trajeron estos barros.
1° de mayo, que como siempre sabrá sintetizar, proponer y enfrentar con otra barrera que frene el retorno de las clases dominantes y sus consiguientes intereses, que como lo marca la década del 90, sólo provocan tsunami y apartheid social.
Los derechos siempre los hemos conquistado, ejercido y defendido y en esta coyuntura histórica, como tal única, que transcurre cual un pívot de un antes y después, debemos diferenciar lo que uno quiere hacer de lo que debe hacer, y ello pasa por mantener y preservar el poder político que sustentaban los que ayer dirigían el poder político, el poder económico y el poder cultural.
Porque no confundimos independencia política con imprescindencia política, porque no confundimos independencia de clase con antagonismos de clases, porque pertenecemos a una sola clase y a un solo movimiento sindical con el programa del Congreso del Pueblo.
Al decir de Hugo Cores, una de las cuestiones más revolucionarias de este período la sostuvo el ministro José Díaz (en relación a las ocupaciones de fábricas), cuando pronunció: «Así como existe el derecho a la propiedad, existe el derecho de los brazos», salud…
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