Como no va a ser verdad, si lo vi en…

Escrito por: Por Washington Lauría - Analista

Lunes 27 de abril de 2009 | 4:22
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Expresión que comúnmente oímos entre la gente que discute sobre un tema, no importa de que índole, ya sea sobre el tiempo, sobre un crimen, sobre un político o sobre un gol anulado.

Es tal la convicción que tienen los uruguayos que discuten airadamente defendiendo la veracidad de lo que han leído, escuchado o visto en algún medio informativo.

Esta costumbre está tan arraigada en nuestro país que los transmisores aprovechan la circunstancia para explotar el tema a su conveniencia. La gente que está entre cuatro paredes viviendo dentro de su casa, prende la radio y escucha las informaciones que se leen de las publicaciones diarias y que se repiten tantas veces que al final tienen que ser verdaderas.

Cuando prenden la televisión pasa algo similar, ya que la mayoría de los canales o leen los diarios o muestran imágenes que a veces son verídicas pero, si no las tienen, exhiben otras similares relacionadas al tema. Es decir que sin salir de casa se puede estar al día de lo que sucede, tanto en el Uruguay como en el resto del Mundo, corriendo el riesgo de la autenticidad de la noticia. En realidad hay que saber si lo que están anunciando es verídico, ya que hay ciertas tendencias de tergiversar cualquier asunto, y así nos encontramos con imágenes que no corresponden al sonido que escuchamos. En la radio es peor aún, ya que sólo se oye y no se ven las acciones aludidas y, de esa manera, las diferencias son mayores.

A medida que transcurre el tiempo es muy común comprobar como esta modalidad se fue agudizando llamando poderosamente la atención entre los espectadores inteligentes que comprueban cierta distorsión sobre un hecho ocurrido en la vía publica o en cualquier campo deportivo.

La responsabilidad de los medios es innegable, aunque hay que tener en cuenta a las personas que protagonizan la información. Es muy posible que los periodistas tengan que cumplir con lo que les mandan sus superiores pero, en muchos casos, se nota que el producto se explota intencionalmente.

Hemos sabido de cambios o ausencias de distintas personas en los medios nacionales y es posible que haya causas justificadas pero, en la mayoría de los casos, se trata de discrepancias entre las partes. Cuando comprobamos la inexactitud de la información porque fuimos protagonistas del hecho, nos duele que se modifique la realidad perjudicando al público oyente.

Hay que saber que cuando nos están relatando un suceso debemos creer hasta cierto punto, porque los medios son empresas comerciales por excelencia que tienen intereses creados para su beneficio y que cobran bastante por cada minuto transcurrido. El periodismo es una actividad fascinante que tiene que ser apoyada por la población y en estos días en que se cumple un nuevo aniversario del Círculo de la Prensa debemos acompañar el espíritu de honestidad y sinceridad de quienes integran los medios informativos. Nunca olvidaremos las grandes personalidades que ha tenido el Uruguay en distintas especialidades y que son orgullo nacional y que no podrán ser eclipsadas por malas costumbres interesadas. Debemos estar seguros que la honestidad prevalece en las intenciones de cada informativista.

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