Obama el simpático ¿y algo más?
En materia internacional la reunión de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, centró la atención mundial: era la primera vez que un presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se reunía con los presidentes de Latinoamérica y el Caribe.
Los días previos fueron complejos. Es que desde nuestra América se mira con desconfianza las acciones y el pensamiento de un primer mandatario estadounidense. Razones hay y de sobra, solo basta leer Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, para comprender lo dramático que han sido las relaciones con Estados Unidos.
Justamente estamos ante el libro que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le regaló a Obama, provocando un verdadero deshielo con el presidente estadounidense, que entre sorprendido y sin saber el contenido del libro, lo aceptó gustoso.
De ahí en más, la reunión con los presidentes integrantes de la Unasur se tornó apacible, permitiendo espacios para la broma de los primeros mandatarios. Algo que no ocurrió en la anterior Cumbre.
Es cierto que no hubo acuerdos en muchos aspectos entre los integrantes de la Unasur y Obama, como son el caso Cuba y la crisis económica internacional, pero por primera vez los que vivimos al sur del Río Bravo sentimos que se está ante una personalidad sumamente interesante, con gran capacidad de diálogo, que no llegó a la reunión para imponer, sino para escuchar al diferente, al que piensa distinto, manejándose con libertad ante la diversidad de pensamientos y de experiencias.
En apenas 48 horas todos nos dimos cuenta que hay una posibilidad de tejer con el nuevo líder de la mayor potencia mundial, un nuevo tipo de relacionamiento.
El mayor error sería dejar aislado a Obama, porque ya desde el Partido Republicano se desataron críticas porque se estrechó la mano con Chávez.
Republicanos, la derecha más conservadora de ese país, que en Uruguay tuvo como vocero al diario El País, que tituló: «Obama recibe fuertes críticas. Objetan en Estados Unidos su actitud amistosa con Hugo Chávez», como si ese título fuera el balance último de una reunión en la que predominaron los buenos modales y el diálogo.
Nadie puede esperar que la relación con Estados Unidos vaya a mejorar sustancialmente en cuestión de días. Seguramente habrán avances y retrocesos y hasta puede ocurrir que fracase esta nueva época que pareció surgir en Trinidad y Tobago.
En la próxima reunión de la OEA, cuando se vuelva a estudiar el caso Cuba y el fin del bloqueo, tendremos nuevos elementos para el análisis y así nos podremos acercar aún más en la comprensión de este presidente de Estados Unidos que no anda por nuestras tierras con la pistola al cinto y que dice que no va a alterar los procesos democráticos que se han instalado con el triunfo de gobiernos progresistas por estos lares.
Como dijo ayer el senador Alberto Couriel en 1410 AM LIBRE: «Obama es un presidente que genera simpatía». Veremos.
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