Daisy tiene aguante

Enmarcada en la escena de una campaña electoral que para la derecha significa intentar por todos los medios recuperar lo que perdió con la izquierda en el año 2004, estamos asistiendo a una de las operaciones más virulentas contra político o política alguno/a desde la restauración democrática en el Uruguay.

Escuchar a diario a precandidatos presidenciales como los doctores Lacalle, Larrañaga y Bordaberry tirando munición gruesa sin ningún tipo de prejuicio contra la actual ministra del Interior, Daisy Tourné, y su gestión al frente de una de las carteras más importantes que tiene el Poder Ejecutivo, comprueba hasta qué punto llega la desesperación por recuperar lo que ellos consideraban parte indisoluble de su patrimonio: el gobierno

Los nuevos paladines de la seguridad ciudadana cuentan, como no podía ser de otra manera, con el apoyo absoluto de los editorialistas del diario El País. En democracia, la libertad de expresión no molesta, se defiende, pero lo que genera rebeldía son las campañas orquestadas desde la unión de políticos y medios de prensa para desacreditar y calumniar.

La seguridad ciudadana no es un tema para tratarlo en medio del ajetreo de una elección. Hay víctimas en la población y sus familias merecen respeto. Ese respeto se tiene que demostrar en acciones concretas que apunten a una solución integral del problema y fundamentalmente en el silencio de aquellos que tuvieron la oportunidad de hacer y lo único que consiguieron fue sembrar las condiciones para que el flagelo crezca.

Hay candidatos de la derecha que en el medio de su actividad proselitista afirman cosas tales como «antes teníamos un ministro que liberaba presos (José Díaz) y ahora tenemos una ministra que no los agarra», e inmediatamente cuando surge la oportunidad hablan de hacinamiento en las cárceles. Hay candidatos que hablan de la imputabilidad de los menores, como si lo único que importara fuera encerrarlos sin programas de recuperación y lugares adecuados. Viven equivocándose. Cuando la ley de humanización de las cárceles fue aprobada por este gobierno, intentaron imponer el miedo en la población manifestando que la mayorìa de los presos que se liberaban iba a reincidir. Se equivocaron también.

Pero recordemos cómo sentíamos los ciudadanos la seguridad cuando la derecha gobernaba. Entre el año 1990 y el 2004 las rapiñas se incrementaron en un 176%. Entre el fin de la década de los 80 y la de los 90 la sensación de que la delincuencia se había transformado en una » crisis muy grave» pasó del 71% al 80%, además fueron responsables de la implantación de políticas de exclusión social llevadas adelante por un sistema económico que fue el verdadero motor multiplicador de las causas de la inseguridad. Los candidatos de la derecha y el diario El País nada dicen de esto. No tienen en su diccionario la palabra autocrítica. Sí tienen palabras como oportunismo, insensatez, irracionalidad y absurdo.

Desde la Ley de Humanización de las cárceles, hasta la implementación del Esquema Integral de Seguridad Ciudadana, pasando por la necesaria intervención en la recuperación salarial de los menguados ingresos de los agentes de Policía (otra obra de la derecha) y la atención a las víctimas del delito, transitando por la creación del Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad y con políticas de género y violencia doméstica se ha formado parte del camino de acciones concretas que el Ministerio del Interior del gobierno frenteamplista ha llevado adelante. Pero falta todavía, ¿quién lo puede negar? Lo más importante es que se está en camino y se está apuntando a la solución integral.

La derecha política le tendría que hacer un favor al Uruguay. Reconozcan sus errores, reconozcan que sus políticas fueron las que crearon el «monstruo» y dejen trabajar a Daisy y su equipo, de lo contrario no tendrán honestidad intelectual para debatir ni credibilidad para proponer.

La ministra les ha demostrado coraje para enfrentar situaciones difíciles, les ha demostrado como mujer que ustedes como hombres no tienen las fuerzas necesarias para lidiar con ella, sólo descalifican, no pueden soportar que una mujer les indique el camino a seguir y les haga recuperar la memoria de todo lo malo que han realizado en la materia cuando fueron gobierno.

Seguiremos apoyando a la mujer, a la ministra, a la compañera. Aunque le duela a la derecha y al diario El País.

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