Obama, Fidel y el Bloqueo
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, realizó el lunes su primer anuncio importante referente a su relación con Cuba.
Dan Restrepo, asesor presidencial para América Latina, anunció que se eliminan las limitaciones y restricciones en el número o duración de viajes a la isla de cubanos residentes en EEUU, ahora están limitados a uno por año, y del envío de fondos desde Estados Unidos a familiares en Cuba, sin límite en monto o frecuencia de envío de remesas. También la ampliación de los artículos que se pueden enviar bajo el rubro de ayuda humanitaria con la condición de que los beneficiados no sean integrantes del gobierno de Cuba o altos funcionarios del Partido Comunista. Por otra parte, por primera vez se permite que empresas estadounidenses de telecomunicaciones puedan concretar acuerdos para equipos de comunicación de fibra óptica y vínculos vía satélite entre ambos países, acuerdos sobre roaming para teléfonos celulares, permitir licencias de radio y televisión satelital, autorizar que residentes estadounidenses paguen por algunos de estos servicios en la isla, así como la exportación de instrumentos de comunicación donados como teléfonos celulares, computadoras y receptores de satélite. Las medidas tienen al menos tres niveles de impacto. El primero en EEUU, significan sin duda un cambio con respecto a la política de Bush y un avance en el cumplimiento de un pronunciamiento de campaña electoral. El segundo hacia Cuba, es la primera respuesta concreta, al ofrecimiento realizado por el presidente de la isla, Raúl Castro, de entablar un diálogo para buscar la normalización de las relaciones. El tercero, y quizás el más inmediato, hacia América Latina; no es una novedad para Obama que el tema Cuba estará presente de una u otra manera, en la Cumbre de las Américas, primera instancia en la que se encontrará con todos los presidentes latinoamericanos. Esta decisión le permite enfrentar los planteos, más o menos formales, más o menos intensos, sin las manos vacías.
La respuesta cubana fue a través de una «reflexión» de Fidel Castro. De tono muy medido, establece tres conceptos clave. «Del bloqueo, que es la más cruel de las medidas, no se dijo una palabra», sentencia Fidel. «Nuestro país, que ha resistido y está dispuesto a resistir lo que sea necesario, no culpa a Obama de las atrocidades cometidas por otros gobiernos de Estados Unidos. No cuestiona tampoco su sinceridad y sus deseos de cambiar la política y la imagen de Estados Unidos. Comprende que libró una batalla muy difícil para ser electo, a pesar de prejuicios centenarios», indica el líder cubano. Finalmente, realiza una afirmación que abre puertas: «Están creadas las condiciones para que Obama emplee su talento en una política constructiva que ponga fin a la que ha fracasado durante casi medio siglo».
Allí esta el quid de la cuestión, sin duda.
Por eso es tan importante precisar el alcance real de las medidas anunciadas por Obama, pero también el significado a mediano y largo plazo que políticamente pueden tener.
Obama habilitó a los cubanos que viven en EEUU a visitar sin restricciones a Cuba y también a enviar remesas. Sigue vigente la prohibición para los estadounidenses para visitar Cuba. Autorizó a las empresas de telecomunicaciones a realizar una cantidad limitada de negocios con Cuba, sigue vigente la prohibición a todas las otras empresas para hacerlo, permanece la prohibición a todas las empresas cuyos productos tengan componentes de origen estadounidense a comerciar con Cuba; y, por ejemplo, la prohibición a los barcos que toquen puertos cubanos, de atracar por seis meses, en EEUU.
Es cierto que a partir de la Ley Helms Burton, Obama no puede levantar esas prohibiciones sin una votación en el Congreso, para habilitar las medidas que habilitó no la necesitaba. También es cierto que aún con esas limitaciones podía haber hecho más.
Sin embargo, lo principal parece ser, que está quedando atrás el tiempo de la apuesta al endurecimiento del bloqueo, el hostigamiento y la desestabilización como apuesta.
América Latina, con una histórica mayoría de gobiernos progresistas y de izquierda, puede ayudar en esa dirección y lo está haciendo.
América Latina no soporta más el bloqueo a Cuba y Obama lo sabe.
Lo decisivo, no obstante, sigue siendo la resistencia de Cuba y su gobierno y también ahora, la nueva racionalidad imperante en Washington. El tema es tan importante y delicado que no da para los cálculos menores. Solo resta expresar un deseo: ojalá.
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