El gobierno frenteamplista: maestros comunitarios
Ante los problemas detectados en las escuelas públicas con un alumnado de nivel sociocultural desfavorable, las nuevas autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) han dado prioridad a la ejecución de nuevas estrategias pedagógicas como forma de apoyar a los alumnos que, desde pequeños, muestran dificultades para aprender al mismo ritmo que sus pares. A partir del año 2005, el Consejo de Educación Primaria de la ANEP y el Programa Infamilia (Mides) establecen un convenio, en el que en forma coordinada propulsan el Programa de Maestros Comunitarios, con el fin de ejecutar nuevas estrategias pedagógicas para apoyar niños que muestran dificultades para aprender al mismo ritmo que sus pares.
Uno de los indicadores más significativos del retraso en los aprendizajes, es la repetición a nivel escolar, que se acentúa en contextos socio-culturales desfavorables. Fundamentalmente el Programa de Maestros Comunitarios (PMC) busca priorizar la atención a niños que cursan 1º y 2º año con bajo rendimiento escolar, con problemas de asistencia, repetidores, desertores, niños que no han ingresado al sistema formal, y niños con problemas de integración en ámbitos grupales. Resulta importante también considerar algunas de las características extraescolares que inciden sobre el rendimiento de estos niños: dificultades provenientes de entornos socio-económicos críticos, composición familiar, y exclusiones del sistema educativo de varias generaciones.
Considerando lo anterior el PMC se guía por dos líneas estratégicas. La primera de ellas es brindar un apoyo pedagógico específico a los niños con bajo rendimiento. Esta primera línea denominada «Dispositivos grupales en la escuela para favorecer desempeños educativos» busca integrar niños con historias de fracasos escolares y/o integración a grupos. Esta línea comprende dos actividades: el espacio de aprendizaje para la integración y la aceleración escolar. Con respecto al primer punto, este espacio consiste en un dispositivo de trabajo grupal donde se incluyen actividades lúdicas, de lecto-escritura y de expresión artística y física. En segundo término, el componente de aceleración escolar, destinado a niños con extraedad y con altos niveles de repetición, busca y generalmente logra que el niño promueva al grado superior implicando y respaldando esta situación junto al maestro comunitario, al maestro de aula, la dirección de la escuela, la familia y el propio alumno.
La segunda línea estratégica denominada de «Alfabetización Comunitaria» busca mejorar la interrelación entre la escuela, la familia y la comunidad, buscando estrategias que posibiliten abatir los procesos de exclusión social, comprendiendo dos clases de actividades. La primera de ellas denominada «Alfabetización en hogares» involucra la participación conjunta del adulto referente y del niño, desarrollando proyectos educativos familiares con temáticas vinculadas a su cotidianeidad, intereses y motivaciones, y cuyo eje transversal son las actividades de lectura y escritura. La segunda actividad desarrollada por el maestro comunitario dentro de esta línea estratégica es la denominada «Grupos con las familias» en donde se busca estimular la participación ciudadana de los referentes significativos del niño en su proceso de socialización a través de la escuela, organizaciones barriales, etc.
Cabe consignar que el trabajo del maestro comunitario es esencialmente pedagógico y no sustituye la tarea de equipos multidisciplinarios, por el contrario, siempre que la situación lo requiera el maestro comunitario permitirá el acceso de psicólogos, foniatras, asistentes sociales, psicopedagogos, y psicomotricistas, entre otros.
En el año 2008, 553 maestros comunitarios atendieron a una población cercana a los 18.000 niños. Cabe consignar que el 100 % de las escuelas de Contexto Socio-Cultural Crítico de más de 100 alumnos cuentan con maestros comunitarios.
Los resultados educativos muestran que se produjo una mejora sustancial en el aprendizaje, con una tasa de promoción en escuelas que cuentan con maestros comunitarios. Las opiniones de los maestros de aula sobre el desempeño de los niños en materia de lectura, escritura, matemáticas y en torno a la actitud frente al aprendizaje, es reflejada positivamente en los juicios emitidos.
El Programa de Maestros Comunitarios se instrumenta en escuelas en que los porcentajes de repetición, abandono intermitente y asistencia insuficiente son significativamente mayores al resto de las escuelas. A cuatro años de ponerse en marcha esta experiencia, el PMC mostró una tendencia positiva de cambio en las variables mencionadas. La tendencia en los resultados muestra que las escuelas urbanas comunes, de contexto muy desfavorable, que participan en el Programa de Maestros Comunitarios, tienden a obtener indicadores de repetición, abandono intermitente y asistencia insuficiente con niveles similares respecto a los de las escuelas urbanas comunes que no participan de dicho programa; a pesar de comenzar con niveles más desfavorables de estos indicadores.
El Programa de Maestros Comunitarios constituye una estrategia positiva acorde a los tiempos históricos, sociales y culturales que se viven, y que implica una nueva manera de hacer escuela. Esta herramienta propone salir de los clásicos espacios áulicos, dando respuestas adecuadas a niños y familias, reconociendo las singularidades y construyendo trayectos educativos conforme al reconocimiento de situaciones problemáticas y complejas. Las prácticas de los maestros comunitarios implican muchas veces insertarse en espacios colectivos existentes, volcarse al trabajo en redes y al reconocimiento de diferentes colectivos, por lo que producen profundas huellas, transforman, generan integración e identidades garantizando derechos. Es pues, una experiencia transformadora de una realidad adversa, susceptible de ser analizada, investigada y potenciada.
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