El ser humano por encima de todo
El presidente Hugo Chávez Frías como se había informado, anunció el día sábado 21 de marzo un conjunto de medidas que se pondrán en ejecución en Venezuela para responder a la situación de crisis generalizada que viene azotando al sistema capitalista mundial.
Las medidas anunciadas se inscriben dentro del desarrollo que ha emprendido Venezuela, que no es otro que fortalecer lo logrado hasta ahora, «porque para atrás ni para tomar impulso».
El presupuesto concebido y aprobado para el año 2009 se hizo sobre la base de un precio de referencia de 60 dólares por barril. Lo ocurrido en el primer trimestre está por debajo de esa meta, apenas roza 40 dólares, y, por tanto, las proyecciones indican que se produciría un desbalance entre los ingresos y los gastos. De allí el anuncio de estas medidas, que se alejan de las recetas típicamente neoliberales, como, por ejemplo, la devaluación del signo monetario nacional o el aumento en los precios de la gasolina, que golpearían fuertemente al pueblo venezolano.
Entre las medidas tomadas se encuentran: la decisión de una reducción del presupuesto nacional (6,7%), una moderada elevación de tres puntos porcentuales del IVA (de 9 a 12%) con el fin de cerrar el mencionado desbalance; se incrementa el endeudamiento público interno, de Bs.F. 12 mil millones (más de US$ 5 mil 581 millones) a Bs.F. 34 mil millones (más de US$ 15 mil 800 millones) para atender una eventual ausencia de recursos para el financiamiento de actividades productivas que contribuyan a sostener, en especial, los niveles de empleo registrados en el país. En este sentido, es bueno recordar que, mientras en los países ricos las noticias de todos los días indican un incremento del desempleo, en Venezuela la tasa de desocupación disminuye, ubicándose hoy en día en 7,4%.
Se mantienen los gastos sociales, las inversiones previstas en los sectores agroalimentario, vivienda y energía; simultáneamente se anuncia un nuevo aumento del salario mínimo (20%) que deberá hacerse efectivo en dos tramos de 10%, el 1º de mayo y el 1º de setiembre próximo, pasando de 372 dólares a 446 dólares mensuales, uno de los más alto de América Latina y el Caribe.
La contracción en el presupuesto deberá hacerse realidad a través de un ordenamiento del gasto público, mediante la reducción de los sueldos de los funcionarios de alta jerarquía y de los gastos superfluos (representación, misiones oficiales al extranjero, adquisición de vehículos, gastos de festejos, regalos, teléfonos celulares, etc). Adicionalmente, se prevé orientar la asignación de divisas preferenciales para la realización de importaciones esenciales: alimentos e insumos productivos, incluyendo bienes de capital.
Ante una crisis como la actual, la obligación de cualquier gobierno responsable, que tenga al ser humano como el centro de la política económica, es la de procurar estimular el proceso económico a través del gasto público reproductivo y el mantenimiento de los niveles de demanda, jamás adoptar medidas contractivas. En esto hasta el Fondo Monetario Internacional está abogando por estimular la demanda «porque las políticas monetarias han llegado a su límite» (Dixit Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI)
Por supuesto, muchos sectores nacionales e internacionales se quedaron con los crespos hechos, porque con las medidas anunciadas por el presidente Chávez no se están recortando las inversiones sociales, los planes de vivienda, de infraestructura, agrícola, energéticos y agroalimentarios continuarán su marcha. No se están eliminando las misiones sociales, no se están despidiendo trabajadores, clausurando obras, privatizando empresas del Estado, recurriendo al Fondo Monetario Internacional o entregando la soberanía nacional, más bien, es todo lo contrario.
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