EDITORIAL

Pedro y José Pedro

Cuando Juan María Bordaberry asumió la presidencia de la República, el diputado Rodney Arismendi le gritó en la cara que era «un leño parlante», pero que expresaba los intereses de la oligarquía y de la rosca (las clases dominantes).

 

Ahora su hijo, Pedro Bordaberry, precandidato mayoritario del Partido Colorado, que se siente propietario del viejo partido de José Batlle y Ordóñez, volvió a mostrar su soberbia, que fue dicha con buena cara pero también con el autoritarismo de su padre, el dictador procesado.

 

Para demostrar que es propietario de la historia del Uruguay, dijo que las obras del Uruguay, aquellas que tienen mármol y ladrillos, eran obra de su colectividad política.

 

Un recurso simple, seguramente efectivo, en la medida que la gente recuerda sólo lo que ve y si es material, mejor.

 

En su afán autoritario se apropió de todo, como cuando la dictadura, hasta quedarse incluso con la escuela pública y la reforma vareliana. Se olvidó, los conservadores siempre se olvidan de la historia, que José Pedro Varela, de familia blanca, fue el gestor, entre otros, del Partido Liberal Radical, opuesto a los dos partidos tradicionales.

 

La apropiación de Varela, por Bordaberry, es insultante y por lo menos muestra ignorancia. La escuela pública, laica, gratuita y obligatoria, la de Varela «el pastor de la escuela» fue dejada de lado no sólo por el Partido Colorado, sino también por el Partido Nacional.

 

Fue por la izquierda, al igual que ocurrió con Artigas, que Varela recobró actualidad y una nueva interpretación histórica. El Partido Colorado no tiene derecho a hablar de Varela, cuando fue el primer violador de la laicidad al desplazar del análisis histórico a los blancos, a quienes redujeron, en las aulas, a un simple anecdotario.

 

Pero mucho menos el Partido Colorado de la dictadura, donde Juan María Bordaberry fue la máxima expresión del autoritarios filosófico, puede referirse a José Pedro Varela, en tanto sus principios e ideales fueron pisoteados por un mar de botas.

 

Pedro Bordaberry está piloteando el fracaso histórico del Partido Colorado con cara de hijo arrepentido. Tiene el derecho a expresar todas su ideas, cosa que no ocurría durante la dictadura.

 

Pero no tiene derecho a apropiarse del pensamiento laico y crítico de José Pedro Varela, porque no tiene la menor idea de lo que es la democracia como cultura, como sentido de vida, por más que diga que está afiliado al estado de derecho.

 

Varela fue el primer grito de rebeldía contra la construcción de un bloque de los partidos tradicionales y por eso está incorporado a la izquierda uruguaya, que se expresa en el Frente Amplio.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje