El Frente Amplio y la clase trabajadora (2)

Los salarios, cada vez mayores

Como hemos dicho en la nota anterior, el gobierno del Frente Amplio recibió una situación en la que los trabajadores habían sido brutalmente despojados de sus derechos eliminando la negociación colectiva para la fijación de salarios, con una pérdida de salario real de más de 20% en los últimos 5 años, y con un desempleo que llegó a más de 17% a lo que se sumó una precariedad laboral de más del 50% de los trabajadores ocupados.

En la nota anterior nos ocupamos del tema de la batalla ganada a la inflación. Hoy nos referiremos a la mejora constante de los salarios.

5 promesas había hecho el programa del Frente Amplio respecto a los salarios a saber:

(sum) Convocatoria a Consejos de Salarios.

(sum) Recuperación del salario perdido de 20% durante la administración Battle.

(sum) Mayor recuperación de los salarios mínimos.

(sum) Especial recuperación de los salarios de educación y salud

(sum) Reducción de la carga tributaria a los salarios

Y fiel a su convicción de cumplir los compromisos asumidos y de apoyar la reconstitución de la dignidad de los y las trabajadoras estos elementos más que se cumplieron

La convocatoria a

Consejos de Salarios

Recordemos como un punto de inflexión en las relaciones laborales de nuestro país que el gobierno de Lacalle había dejado de convocar a los Consejos de Salarios y le siguieron con la misma línea Sanguinetti y Battle.

Los resultados de la no convocatoria lo sufrieron todos los trabajadores: salarios estancados, desregulación laboral, trabajo «en negro» entre otras consecuencias de los nefastos años 90.

En este gobierno fueron convocados los Consejos de Salarios agrupados en 20 ramas de actividad con laudos obligatorios para todas las empresas de cada rama y con una pauta salarial que expresaba el compromiso de mejora de los salarios en general y de los mínimos en particular.

Pero además del volver a convocar a los consejos se agregaron negociaciones que no existían como ser la de los trabajadores públicos, la de los trabajadores rurales, la de las trabajadoras domésticas.

Y como era necesario darle forma legal definitiva a la negociación el gobierno ha enviado al Parlamento un proyecto de ley de negociación colectiva que seguramente será aprobado este año y dará legalidad definitiva a este mecanismo de protección a los ingresos de los trabajadores.

La recuperación salarial

Un segundo eje de la política cabía los trabajadores fue recuperar el salario perdido durante los años 2000 a 2004.

La negociación colectiva sumada a la decisión del gobierno de aumentar los salarios llevó a una recuperación sostenida tanto de los salarios públicos como los salarios privados que, como muestra la gráfica 12, ya llegó al 20% en los primeros 4 años de gestión.

Mayor recuperación de los salarios mínimos

El salario mínimo del Uruguay previo al gobierno era vergüenza nacional, se ubicaba entre los más bajos del continente (sin duda el más bajo del Mercosur) y tenía un valor de 1.310 pesos en el año 2004.

A lo largo de esta gestión los aumentos han sido muy superiores a la inflación llevando su nivel en enero de 2009 a 4.150 pesos es decir 3 veces superior al que había en 2004.

Pero al mismo tiempo la propia elevación del SMN y la negociación en Consejos de Salarios de trabajadores muy sumergidos en el pasado (servicio doméstico, limpieza, seguridad, etc) elevó los salarios de estas actividades que eran las más deprimidas.

Especial recuperación de los salarios de educación y salud

El programa de gobierno hacía especial énfasis en los salarios de la educación y la salud, no sólo porque eran de los más deprimidos sino además porque son sectores estratégicos para el modelo de desarrollo distributivo e incluyente que pusimos en marcha estos años.

Y en la educación el salario real creció más de 40%, muy por encima del promedio general de 20%, llevando el salario de ingreso grado 1 por 20 horas semanales (que no hace mucho y aún quedan muros del país que lo denunciaban) era de 2.800 pesos, que al empezar este gobierno era de 6.050 pesos, es en enero de 2009 de 11.127.

En el caso de la salud pública, los trabajadores no médicos tuvieron un aumento adicional de 20% respecto al resto de los trabajadores públicos, lo que llevó su recuperación al 40% en términos reales en estos años.

En el caso de los médicos, el salario mínimo en el Ministerio era de 4.000 pesos y ahora fruto del acuerdo de mediano plazo firmado llegará a 25.000 pesos para el médico general en enero de 2010.

Reducción de la carga tributaria

a los salarios

Los y las trabajadoras uruguayas tenían el triste privilegio, compartido con los pasivos, de ser el único sector social que pagaba impuesto por sus ingresos, el Impuesto a las retribuciones personales (IRP) más conocido como impuesto a los sueldos.

Dicho impuesto había sido incorporado por Lacalle y aumentado (como no podía ser de otra manera, dada la costumbre hasta 2005 de empezar a gobernar con un ajuste fiscal) por Sanguinetti y Battle.

La reforma tributaria (de la que hablaremos en más detalle en una nota futura de la serie) eliminó el IRP y los sustituyó por un Impuesto a la renta de las Personas Físicas en donde al mismo tiempo que generalizó esto a los sectores profesionales y con rentas del capital, aumentó el mínimo que no se pagaba) e incluyó tasas crecientes bajo el criterio de que pague más quien gana más.

La gráfica dos es muy ilustrativa de esta injusticia del viejo IRP y de la justicia del nuevo IRPF.

Qué nos muestra el gráfico?

(sum) que hasta 12.425 no se paga impuesto y en el anterior ya se empezaba con poco más de 5 mil pesos

(sum) que hasta 31.500 pesos se paga menos con el actual impuesto que con el viejo y dicha diferencia es extremadamente significativa en salarios del entorno de 25 a 20 mil pesos.

(sum) que efectivamente se paga más cuando se gana más y está bien que quien gana 90 mil pesos por mes tenga mayor aporte tributario.

En síntesis con Consejos de Salarios, con pautas salariales del gobierno de crecimiento real, con énfasis especial en los salarios más bajos y en los servicios de salud y educación y con una reducción de la carga tributaria a los trabajadores, los ingresos reales de la clase trabajadora, por primera vez desde los años 90 han crecido de manera relevante.

Esta mejora se complementa con los otros ejes de la redistribución de ingreso: empleo, y gasto social (salud, protección social y educación)

De ellos hablaremos en las próximas notas.

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