"Mentira y poder"

Los medios de comunicación, o más bien de información, prensa, radio, televisión y otros, en su mayoría, con honrosas excepciones, se orientan hacia la información de mensajes, pensados éstos como meras mercancías, que no de conocimientos o de verdades acerca del mundo histórico-social, los cuales producen y reproducen confusión y ocultamiento de la realidad en los ciudadanos.

La televisión y la radio comerciales están en manos de poderes fácticos. Cuando conviene a su interés privado les otorgan un uso político, ya sea para apoyar a un candidato de su preferencia o para denostar, descalificar a otro. Así, en general, ese tipo de medios de información tienen como tarea destruir o bloquear el pensamiento crítico, disruptivo e inscribir a las personas en la sujeción a la imagen virtual, misma que aliena y enajena a los ciudadanos. Por ello desean formar individuos consumidores, y no sujetos políticos desafiantes de lo mismo.

Desde los medios de información se observa a la política como un espectáculo, y todo porque en lo real los escenarios políticos, donde actúa la clase política y los poderes fácticos, reina la mentira y la simulación, que es también, al final de cuentas, un espectáculo. Ambos elementos han venido desnaturalizando a la política. Lo anterior como resultado de la cohabitación de intereses particulares entre medios de información y el poder de dominación, y su modelo económico concentrador de la riqueza en grandes corporaciones. A este tipo de medios autoritarios no les ha llegado la democracia, ni la ley. Siguen actuando en el marco del libre mercado.

Observe usted estimado lector lo que sucede en el grupo político que accedió al poder, como izquierda moderna simulada, utiliza el gasto público para minimizar el impacto de la crisis en algunos rubros o sectores de la economía. En el fondo esos dineros públicos apoyan los intereses de empresarios. Lo que no se observa es que las ganancias de los mismos no se invierten para mitigar la crisis. Sus ganancias permanecen intocadas.

Ya vimos que el solo hecho de afirmar que con 21 acciones salvarían la educación en el estado no dio resultado. El conflicto político continúa, el rezago educativo se incrementa y la calidad educativa sigue siendo un ideal en el horizonte. Lo anterior, porque las 21 acciones constituyen una simulación, dado que lo que le importa al peronismo-kirchnersmo en el poder es cooptar al movimiento; regresarlo a las políticas corporativas sindicales(guardia pretoriana del peronismo desde su llegada al poder en 1945), en las que con facilidad se corrompía a los dirigentes, y se anulaba la autonomía y la independencia. Esas políticas corporativas, como la que actualmente practica, producen un alejamiento de los maestros de la acción política, con la intención de convertirlos en meros administradores y planificadores del acto de educar, además separa la política de la educación. Así vemos cómo la clase política gobernante actual separa la política de la economía, para que ésta marche solamente por el libre mercado, los monopolios, a favor de los poderosos. Sin la política, la economía enriquece a pocos. Con la primera podemos distribuir la riqueza y crear un proyecto alternativo de nación, de país. Si a la educación le quitas la política, entonces la primera se orientará a los fines privados.La cuestión que se plantea de manera puntual y estricta es si se podrá cambiar la proa del accionar de estos Anónimos Mesías en la función pública con la presencia de reales y comprometidos políticos capaces de originar el giro que dará origen a un nuevo país como así también serilizará en sus accionar un cambio de paradigma en un pueblo vapuleado, manoseado y anestesiado, que solo espera poder comer su ración de alimento y soportar lo insoportable a cambio de seguir respirando el aire nauseabndo de una Argentina incierta.

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