Hubo un solo demonio
El profesor Alvaro Rico, coordinador de la «Investigación Histórica sobre la dictadura y el terrorismo de Estado en el Uruguay 1973-1985″ realizada por la Udelar, fue entrevistado ayer por LA REPUBLICA. La investigación está contenida en tres libros, que suman 1.500 páginas, donde la conclusión central fue que el objetivo de la dictadura «fue toda la población, la vigilancia, el disciplinamiento»..
«La dictadura tuvo un objetivo inmediato que fue desmantelar la oposición, pero tuvo uno a largo plazo que tiene que ver con la reestructura de las relaciones sociales, de las normas de convivencia, de la instalación de formas de inseguridad, de desconfianza», asegura Rico en la entrevista, agregando que «se buscó organizar completamente a la sociedad desde el Estado».
En la documentación que se refiere al «Insilio» (los que no fueron ni presos, ni exiliados, ni militantes clandestinos, sino solo mujeres y hombres comunes) , «se muestra la vigilancia sistemática y permanente sobre prensa, espectáculos artísticos, intelectuales, carnaval y clubes de fútbol. El control a las homilías de los domingos de la Iglesia Católica formó parte del trabajo permanente de los servicios de inteligencia. Pero también a los Testigos de Jehová, la religión umbanda. Fueron miles de agentes, toda la estructura del Estado puesta al servicio de vigilar a cientos de miles de uruguayos, permanentemente, en todas sus actividades».
Pero quizás lo más interesante que surge de la investigación de Rico y otros, es que la democracia, la que actualmente vivimos, fue reconstruida sobre la base «de culpables». «Hubo un relato hegemónico durante años que explicaba que llegamos a la dictadura por el accionar de fuerzas de izquierda que cuestionaron el orden y hubo una respuesta que traspasó los límites. Estas investigaciones producen un cambio en esta concepción porque colocan como centro de la dictadura al Estado. El sujeto de la acción es el Estado, por lo tanto la responsabilidad se centra en las acciones institucionales». «Hubo una institucionalidad de la represión y el actor central fue el Estado», asegura el investigador.
Este trabajo de la academia uruguaya, que muchas veces en estos años apareció como alejada del debate político, es una fuerte señal de que la intelectualidad sigue comprometida con los mejores espacios de la democracia uruguaya.
Da por tierra, a la vez, con la idea maléfica de la existencia de dos demonios, que habrían provocado la crisis institucional y una presunta guerra entre las partes. Tesis que ha sostenido el doctor Julio María Sanguinetti, el exponente más culto de la derecha uruguaya.
Estos tres tomos muestran que hubo un solo demonio y que fue el Estado el responsable, una vez que fuerzas fascistas civiles y militares se apoderaron de él.
Ese demonio fue derrotado, pero aún está fértil el huevo que dio a luz esa escoria, aunque muchos de ellos están en prisión. Por eso terminar con la Ley de Impunidad es parte del quiebre ideológico que le da fertilidad a las bestias.
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