EDITORIAL

La importancia de los tres

En los últimos días los tres precandidatos del Frente Amplio están desarrollando una campaña política signada por gestos de unidad, lo que hace prever que de seguir así el día después de las elecciones internas se podrá contar con una coalición de izquierdas tonificada para ganar las elecciones nacionales.

Serán también trascendentes los ocho actos políticos conjuntos, donde los militantes de los precandidatos se encontrarán para reafirmar la unidad y la defensa del programa de transformaciones de la izquierda uruguaya.

Otro dato importante es que los promotores de la reelección de Tabaré Vázquez desistieron de la idea, entregándole ayer al presidente del Frente Amplio 100 mil fIrmas apoyando al Presidente de la República.

De esta manera se aclara el escenario de la izquierda, donde Danilo Astori, Marcos Carámbula y José Mujica (por orden alfabético) se muestran como claros referentes.

Ahora sólo son ellos los que deben encantar a los potenciales votantes del FA, a la vez que tienen que seguir profundizando el mejor relacionamiento interno.

Una mirada larga sobre la unidad necesita tener en cuenta que en la noche del 28 de junio, cuando se conozcan los resultados, habrá, por primera vez, frenteamplistas contentos y otros no tanto.

Se necesitará del esfuerzo de los líderes, pero también de la militancia de base, para que la alegría sea general y no sectorial. Porque si la alegría no llega a ser de todos, será muy difícil movilizar a las multitudes que deberán salir a buscar el voto de todos los uruguayos.

Otro de los pasos que el FA debe de dar, es que hay que habilitar a todos los sectores frenteamplistas que tienen aspiraciones electorales, por encima de si son históricos o no.

Hay un nuevo fenómeno que es la aparición de agrupamientos de la diáspora de la izquierda, que quieren incidir en la contienda electoral. Si se les cierra la puerta se va a impedir que miles de uruguayos se integren al debate electoral y a la lucha por el poder.

La derecha sólo puede competir por el poder, pero la izquierda además de preocuparse por el poder necesita sentirse cómoda, feliz, con sueños y aspiraciones colectivas.

Ese es el desafío que hay por delante y hay que asumirlo. Estamos en una época que sin enamoramientos no hay batalla electoral, ni posibilidades de triunfo en octubre.

Pero la izquierda va por buen camino, quizá le falte crear una mayor emoción y la oportunidad es el 7 de marzo, cuando Tabaré Vázquez haga su última rendición de cuentas en plena Avenida 18 de Julio.

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