Ayer el facebook, ahora las butacas

Cuando alguien resuelve tomarse algunos días de vacaciones tiene como objetivo primario poder «desenchufarse» de los acontecimientos que forman parte de la diaria. Difícilmente ese objetivo pueda cumplirse, lo que sí puede uno hacer es observar con cierto grado de objetividad algunos hechos que condimentan el verano.

Entre las interminables quejas de algún operador inmobiliario de Punta del Este, los importantes problemas originados por la sequía y el ingreso de lleno al año electoral, me he tomado el atrevimiento de realizar algunos apuntes sobre la temporada estival que para mi humilde opinión ha sido muy buena.

 

Guardavidas: Más allá de no entender por qué siempre en cada inicio de temporada hay un conflicto en algún departamento turístico con los guardavidas y por qué no se opta por realizar convenios a largo plazo para evitar estas complicaciones, planteo la inquietud de extender el horario de cobertura de este servicio en las diferentes playas. En algunos lugares muy concurridos el horario de permanencia de los guardavidas es de 10.30 a 19.30. Antes y después de ese horario hay demasiada gente en las playas. Es un riesgo que no se puede correr por el bien del turismo.

BROU: Ante la ausencia de cajeros automáticos de la red del Banco República en muchos balnearios no parece descabellada la idea de colocar cajeros móviles con frecuencia de dos o tres días a la semana en los lugares donde no existen de forma permanente. Hay que recordar que muchos tenemos nuestros sueldos depositados en el BROU y no parece apropiado que tengamos que pagar otro servicio para hacernos del dinero o en su defecto recorrer varios kilómetros para encontrar alguno.

Policía: Al enorme sacrificio que hacen los oficiales de policía en los balnearios de nuestra costa para dar seguridad a todos hay que agregarle comodidad y practicidad para que ellos puedan sentirse cómodos en el desempeño de su función. Cuesta verlos cómo realizan sus recorridos vestidos con su uniforme normal como si estuviéramos en la temporada de invierno. Dotarlos de uniformes de verano, cómodos y prácticos como la policía que recorre en bicicleta la rambla de Montevideo no está mal. No perderán autoridad por estar vestidos de zapatillas, bermudas y remeras policiales, ganarán en comodidad y practicidad.

 

Playas: El muy buen estado de las playas en Canelones, Maldonado y Rocha hay que destacarlo como corresponde. Pero algunas pequeñas cosas pueden servir para perfeccionar aun más este estado. Las bajadas a las mismas en muchos casos no están en buenas condiciones o directamente no existen. Una idea a estudiar podía ser el de realizar algún tipo de convenio con establecimientos comerciales que operen en los balnearios para que construyan las bajadas a cambio de beneficios impositivos por la temporada. Todos agradecidos, de suceder esto.

 

Restricciones de agua: Daba un poco de bronca por ser delicado; ver cómo en plena situación crítica en materia de recursos hídricos y ante las constantes apelaciones de las autoridades al uso racional del agua, muchos hacían caso omiso y despilfarraban su uso lavando autos y regando jardines. La mayoría de los países del mundo que tiene problemas con el agua no pueden entender cómo en el Uruguay se utiliza este bien para fines tan superfluos. Creo que de una buena vez hay que empezar a prevenir y no solo a restringir cuando hay problemas. Aunque sea complicado hay que empezar a tomar conciencia de que no podemos malgastar tanta agua. Cobrar el agua y que se tengan reservas no significa que las autoridades del área se desentiendan del asunto. Algún día nos va a faltar y ahí nos acordaremos cuando éramos irresponsables.

Finalmente algo un poco más complicado. Todos debemos entender normas de convivencia «comercial» en verano. Los que vamos a vacacionar debemos entender que podemos hacer esto porque hay mucha gente que en el lugar donde elegimos descansar trabaja para que esto pueda ser realidad y los que trabajan deben entender que precisamente tienen esa posibilidad porque muchos elegimos y optamos por sus lugares como destino. Esto se dice porque a veces no se entiende y se producen situaciones molestas. Que los empresarios no se aprovechen de los contextos de mucha afluencia de público para aumentar sus ganancias a expensas de «ahorrar» con algún puesto menos de trabajo a costas del agotamiento de los que trabajan. Desde el sector público deberían encararse actividades de capacitación de empresarios y empleados para el sector turístico con el fin de perfeccionar sus servicios y su atención.

Son algunos apuntes que entre el sol, la playa, los asados y la lectura fueron surgiendo por lo de Uruguay país de turismo. La próxima temporada les cuento.

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