Sorpresas te da la vida
El sistema político uruguayo está tenso y las internas partidarias cobran actualidad e interés, en tanto se definirán, en los próximos meses, la conducción de los partidos políticos, de donde surgirán los candidatos a la presidencia de la República, lo que mostrará si hay o no continuidad del proyecto progresista en lo próximos cinco años.
La crisis generada por el senador Jorge Larrañaga del Partido Nacional, al acusar de derecha al doctor Luis Alberto Lacalle, ha puesto en duda el proyecto unitario de los nacionalistas.
Pero lo más sorprendente es que el diario El País, nacionalista de origen uterino, por más datos tiene un competidor, porque el diario conservador como es El Observador, ha comenzado a disputarle ser vocero de la derecha blanca.
Nos ha sorprendido a todos que ayer, en la edición de El Observador, se haya publicado un artículo de Lincoln Maiztegui, un ex socialista que se transformó en el más lúcido intelectual de los nacionalistas, donde clama por la unidad de los blancos. Sólo le falta rezar, mirando al cielo.
No nos sorprende que Maiztegui haya tenido una clara defensa de su nueva colectividad política, lo que sí nos sorprende es que su opinión haya sido publicada en página cuatro, cuando ese espacio es tradicionalmente destinado a la información y no a las opiniones.
Al final de su nota, siempre bien escrita, Maiztegui muestra su profunda angustia cuando dice. «Ya herido de muerte, Wilson convocó un día a Luis Alberto Lacalle y a Dardo Ortiz y les dio un consejo: ‘cuando yo no esté no se peleen’. En el panorama actual, este testamento político se erige, a la vez, en advertencia y en abdomición». Todo escrito en la sección «Actualidad nacional», página 4, y no en «Tribuna».
Debemos dejar claro, absolutamente claro, que los medios de comunicación tienen todo su derecho a definirse partidariamente, porque eso ayuda a la transparencia del debate que vamos a afrontar todos los uruguayos en las próximas elecciones nacionales y departamentales.
Por eso saludamos a El Observador que ha resuelto integrarse, definitivamente, a las filas de la derecha, sin ningún tipo de vergüenza, desesperado porque el Partido Nacional ha mostrado, una vez más, que tiene profundas diferencias internas, por lo menos discursivas, que muestran que la lucha por el poder interno es a sangre y fuego.
Lo bueno de todo esto, es que se cae la mentira de los medios de comunicación independientes, casi nacidos de probeta, lo que permite que la ciudadanía uruguaya sepa identificar el origen de la información.
Vamos bien, en Uruguay hay cada vez más democracia y transparencia.
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