Astori candidato. Podemos
Estamos recién culminando el primer mes de este 2009. Un año que será histórico, dado que es un año electoral, y nos jugamos una parada histórica. Una hipotética victoria de los partidos tradicionales, significaría un retroceso en la Historia, desandar los avances logrados en materia de leyes laborales y sociales en este período. Por eso, porque la gente se lo merece, y porque nosotros debemos pasar de ser una anécdota en la Historia, a ser un capítulo, es necesario volver a ganar.
En ese sentido, yo acompaño la posición de mi sector, la Alianza Progresista 738, que llevamos al Congreso «Zelmar Michelini», de apoyar la candidatura presidencial del compañero Danilo Astori, en el entendido, que es el mejor candidato posible para guiarnos al triunfo en octubre.
Y esto creo que es lo más importante. Porque, como frentistas, no podemos entrar en una campaña, en un clima electoral de confrontación por la negativa. Muy por el contrario, debe ser por la positiva, resaltando cada quien las características positivas que nos llevan a apoyar a uno u otro candidato que ambos las tienen y defendiendo el programa único que, cualquiera sea el candidato, deberá ser el estandarte en las elecciones nacionales. Entonces, teniendo en cuenta lo que acabo de expresar, quiero dejar en claro las razones que me llevan a apoyar la precandidatura de Astori, por sobre la de otros excelentes y valiosos compañeros, como indudablemente lo son el Pepe Mujica, Marcos Carámbula, y Daniel Martínez.
Ya expresé que lo considero como el mejor candidato posible para liderarnos hacia el triunfo en octubre. En general, las encuestas señalan que siendo quien sea el contrincante, Astori obtiene ventajas sobre cualquiera de ellos. Parece lógico, teniendo en cuenta que la próxima elección se definirá por lo votos de los ciudadanos indecisos, y es Danilo quien tiene más posibilidades de captar esa porción del electorado.
Unido a esto, considero que si aspiramos a ganar nuevamente en primera vuelta, nuestras chances crecen en la medida que sea Astori el candidato, por la razón anteriormente expresada: su capacidad de «ensanchar» nuestro universo electoral.
Otra de las razones que me han llevado a acompañarlo, es su enorme prestigio académico e intelectual. Sin desmerecer al resto de los precandidatos de todos los partidos, considero que Danilo Astori es, intelectualmente, el más lúcido y preparado de todos los posibles presidenciables, habiendo dado sobradas muestras de esto a lo largo de su vida profesional, en su desempeño académico, en las obras que ha escrito, y por supuesto, en su prolongada actuación política, tanto como legislador, como siendo ministro. Esta lucidez es la que lo ha llevado a tener un proyecto de país bien claro y definido, como probablemente nunca haya tenido la historia de este país, y como seguramente no se ha tenido desde el último medio siglo en el país. Un proyecto de país socialmente incluyente, con una estructura económica dinámica y moderna, inserta en la realidad global, pero fortaleciendo las capacidades endógenas que poseemos.
Tampoco es menor su prestigio político. ¿Quién puede recordar un ministro de Economía, que luego de abandonar el cargo, tenga la popularidad que él tiene? Históricamente, los ministros de economía, acá y en todo el mundo, suelen jugar el papel de «malos» de la película (o por lo menos de antipáticos), y eso se expresa en muy bajas opiniones positivas sobre ellos y sus gestiones. En el país, Astori es la excepción que confirma la regla: ningún otro ministro de economía terminó contando con una popularidad tan grande, y mucho menos con chances reales de llegar a ser Presidente de la República.
Otro punto que me parece tiene a su favor, es su doble condición de político y técnico. En general, un problema que adolece la administración pública, y sobre todo la administración pública en nuestro país; es la suerte de «divorcio» que existe entre los saberes y conocimientos técnicos y profesionales, y las necesidades y conocimientos propios del accionar político. En el actual gobierno, una de las cosas que se ha intentado terminar, es precisamente esta situación, mediante la designación de técnicos con actuación y experiencia política en diversos ámbitos de acción (Daniel Martínez, María Julia Muñoz, Miguel Fernández Galeano, Mario Bergara, Walter Cancela, etc), y Astori es el referente más notorio de todos ellos. La reforma tributaria, es tal vez la mejor expresión de esta doble condición: aúna criterios técnicos muy finos y complejos, propios de una reforma altamente compleja; con la firmeza y decisión política necesaria para impulsarla, aún sabiendo que la misma podía llegar a costarle políticamente.
Podría seguir enumerando otras razones que me parecen valiosas. Pero quería mencionar, una que me parece sumamente importante: es un ferviente frentista. Muchas veces tiende a olvidarse este dato; pero Danilo tiene un compromiso, tiene la camiseta bien puesta del FA desde el año 71′, y en cada ocasión que puede lo deja bien claro. En ese sentido, no tengo dudas, que de obtener la candidatura presidencial, él será el primer y más férreo defensor del programa único de gobierno que fuera aprobado en diciembre del año pasado. Programa que en opinión del propio Danilo, es «el mejor de nuestra historia».
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