We are fantastic, but…
«Las penas son de nosotros, los ingresos son ajenos…»
Dice LA REPUBLICA en su tapa del 27/1/08 «Con la izquierda se duplicó la riqueza del Uruguay en los últimos cuatro años»
Dice LA REPUBLICA en su tapa del 28/1/08: «Con la izquierda se duplicaron ingresos por turismo en los últimos cuatro años: U$S 1.000 millones».
Bárbaro. Sin entrar a analizar la incidencia de los factores externos, la época de vacas gordas y pastos altos y jugosos, los altos precios de nuestros productos primarios, etc., etc. El resultado neto es ese. Se ha aumentado considerablemente el ingreso por producción de bienes y servicios (PBS), que mal llamamos PBI, usando lenguaje «gringo». Sin olvidar que somos «tomadores de precios y de pedidos» y que con la última (¿última?) crisis que hace temblar el ombligo del imperio, por no aplicar las recetas que siempre nos han inculcado, la cosa, por «blindados» que estemos, nos va a golpear en mayor o menor medida.
Y de inmediato, mirando para adentro, nos preguntamos legítimamente:
¿Ese incremento de ingresos, adónde fue a parar?
Para dar una explicación seguramente parcial del fenómeno, recurrimos al material publicado en Brecha del 24/12/08, bajo la firma del reconocido periodista Raúl Zibechi, que nos aporta los siguientes conceptos:
Poniendo en conocimiento de la población datos publicitados por el Mides , en base a estudios que utilizan el índice Gini (1), que mide la mayor o menor equidad de la distribución de los ingresos en la población, se llega a las siguientes conclusiones.
«1-El valor del índice Gini pasó de 0.438 en 1998 a 0.457 en 2007 (aumentó la inequidad), y
2-El valor en plena crisis del 2002 (gobierno de J. Batlle), se llegó al valor de 0.451 (mejor distribución que en 2007, gobierno de Vázquez).
3-Entre 2006 y 2007 la desigualdad (en la distribución del ingreso) creció en 13 de los 19 departamentos , aunque la pobreza bajó en 16.
4-Entre 2005 y 2007 el «PBI» creció un 21% y los Consejos de Salarios permitieron una recuperación de ingresos de los trabajadores de (sólo) el 14%».
Y agrega la siguiente conclusión:
«Sin embargo, la persistencia de un modelo económico concentrador de la riqueza ( en pocas manos), y excluyente, es lo que explica el crecimiento de la desigualdad. Si a ese modelo lo llamamos neoliberalismo o de cualquier otro modo, tiene poca importancia.
La especulación financiera que caracterizó al Uruguay de los noventa, continúa, aunque ya no está focalizada en el sector bancario sino en el productivo, con la soja y otros cultivos como principales exponentes. Entre ellos habría que sumar la forestación y la producción de celulosa.»
Como es indudable que la Política Tributaria es una formidable herramienta para el logro de la redistribución de los ingresos, cabe preguntarse:
Los magros resultados logrados, ¿se deberán entre otras cosas, a las «franquicias» dadas al capital con relación al trabajo, con el manido objetivo de incentivar las inversiones?
Por ejemplo, -disminución de la tasa del IRAE (ex IRIC), del 30% al 25%.
-Aplicación del IRPF diferenciando y separando las rentas del capital y del trabajo, en vez de hacer un solo monto imponible, para que efectivamente paguen más los que tienen más.
-Intrascendencia económica del Impuesto al Patrimonio, etc. En momentos, en que se están decidiendo los destinos del país, sería sumamente interesante consultar a los «precandidatos» sobre el tema. Y en especial a aquel que tuvo relevante intervención gubernamental, para la resultancia de estas cifras.
(1) Se divide la población total cuyos ingresos se consideran en diez partes iguales (deciles), tomando los ingresos en un ranking de menor a mayor. El primer decil incluye la décima parte de la población que obtiene menores ingresos y así, sucesivamente hasta llegar al decil superior (el décimo), que incluye los ingresos del décimo sector de personas de mayores ingresos. Si los ingresos fueran equidistribuidos, cada uno de los diez deciles recibiría el 10% del ingreso. Si nadie tuviera ingresos, estaríamos en el valor convenido como 1. En el caso de la perfecta distribución se conviene que se trata del valor 0. Es decir que la distribución de ingresos que se da en la realidad de la población considerada se encontrará oscilando entre ambos valores 0 y 1. Cuanto mayor sea el valor, (más cercano a 1), mayor será la desigualdad de distribución del ingreso de esa población. Y por el contrario, cuanto menor el valor del índice de Gini (más cercano a 0), menor será la inequidad en dicha distribución.
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