EDITORIAL

50 años es mucho

Ayer se cumplió medio siglo del triunfo de la revolución cubana. Es mucho tiempo y la peripecia de esta obra colectiva del pueblo cubano y su dirección revolucionaria no ha sido fácil.

El triunfo revolucionario cubano fue un parte aguas en la historia política latinoamericana del siglo pasado y su influencia se sigue proyectando en el presente.

Más allá de las discusiones, las discrepancias y los acuerdos, Cuba y su revolución han sido referente para la izquierda y para los pueblos latinoamericanos y también una obsesión y un problema sin solución para los Estados Unidos.

Cuba es referente en primer lugar por sus innegables logros en el terreno social y político y lo es también, por la proyección e influencia de sus líderes revolucionarios, en primer lugar de Fidel Castro; pero también de Raúl, de Ernesto Guevara y de Camilo Cienfuegos, entre otros.

El triunfo de la revolución significó para Cuba la conquista de la libertad, la soberanía y la democracia, todo de una sola vez y por primera vez en la historia.

Cuba fue el país del continente con la independencia más tardía, a fines del siglo XIX y, cuando luego de una guerra larga y difícil, el ejército colonialista español estaba derrotado, intervino EEUU para mediatizar la libertad naciente e imponer una neo colonia.

EEUU impuso uno tras otro gobiernos sumisos sin importarle demasiado ni la democracia ni los fraudes electorales ni la sistemática represión contra el pueblo.

Luego de dos años de lucha guerrillera, huelgas y en medio de un llamado a la insurrección, Batista huye del país y los revolucionarios toman el poder, en la madrugada del 1º de enero de 1959. El gobierno revolucionario instrumenta la reforma agraria, la reforma urbana y luego, en un enfrentamiento que crece con EEUU, nacionaliza la banca, el comercio exterior y expropia a las compañías transnacionales en particular norteamericanas.

Desde el primer momento, EEUU tiene una actitud hostil y de agresión hacia la revolución; en lo político rompe relaciones diplomáticas, financia grupos terroristas que realizan atentados y agresiones, impone el bloqueo comercial que ya ha sido rechazado 17 veces por la ONU y hasta organiza y financia una invasión directa: la de 1961 en Playa Girón donde sufre su primer derrota directa en el continente.

Es en vísperas a esa invasión que Fidel proclama el carácter socialista de la revolución.

La revolución cubana merece reconocimiento en primer lugar por su resistencia, en estos 50 años ha enfrentado una invasión, más de 600 intentos de asesinato contra Fidel y sus principales dirigentes, agresiones económicas, bacteriológicas, la huida al principio de la revolución de miles de médicos y técnicos calificados, un bloqueo económico criminal por parte de EEUU que, según estimaciones, le ha ocasionado pérdidas de más de 90 mil millones de dólares y sin ir más lejos, el año pasado el embate de tres huracanes con más de 10 mil millones de dólares en daños.

También por su firme y generosa conducta internacionalista, su respaldo a todas las luchas de liberación en América Latina contra las dictaduras, Cuba fue refugio solidario de miles de perseguidos políticos; su apoyo para la lucha por la independencia y la libertad en Africa, contribuyendo decisivamente a la independencia de Angola y Namibia y a la caída del apartheid en Sudafrica. Ese internacionalismo se expresa hoy en los miles de médicos y maestros cubanos que auxilian en cuatro continentes.

Pero, fundamentalmente, merece reconocimiento, por los logros innegables en darle a los cubanos, soberanía y dignidad, salud y educación gratis, alimentación básica asegurada y acceso a la educación terciaria, el deporte y la cultura a nivel del primer mundo.

Raúl Castro dijo ayer: «Estamos aquí porque resistimos, resistimos medio siglo», días antes había llamado a «ajustar los sueños a la realidad». Ambas cosas están hoy en el presente cubano, complejo y a la vez augural.

Pero lo que no se puede discutir es que Cuba ha sido y es referencia de dignidad y de resistencia en estos 50 años. Ni América ni el mundo tendrían algunas de las mejores cosas que tienen si no hubiera triunfado y resistido la revolución cubana.

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