EDITORIAL

El Manifiesto de la derecha

En la edición de ayer LA REPUBLICA dio a conocer un carta firmada por cinco ex presidentes, que se publicó en The Wall Street Journal el 12 de diciembre.

Los firmantes expresan las corrientes más conservadoras de Latinoamérica y España. Ellos son José María Aznar, ex presidente de España; Vicente Fox, ex presidente de México; Andrés Pastrana, ex presidente de Colombia; Julio María Sanguinetti, ex presidente de Uruguay, y Francisco Flores, ex presidente de El Salvador.

Sorprende que Sanguinetti aparezca junto a Aznar, dado que el líder forista se ha identificado mucho más con el ex presidente de España Felipe González. En cambio Aznar tiene una excelente relación personal con otro ex presidente uruguayo, Luis Alberto Lacalle, que no fue invitado a suscribir ese artículo que tiene todas las características de un manifiesto.

El tono de esta nota escrita a cinco manos ­todas de derecha­ es claramente confrontativo con las ideas de izquierda y progresistas del continente, a las cuales se quiere relacionar con el terrorismo y el fanatismo. Es, además, absolutamente sumiso con Estados Unidos y las corrientes más agresivas de ese país.

Vale la pena volver a leer una de las partes sustanciales del artículo, para captar el contenido ideológico.

«El fallecimiento del comunismo era un paso adelante en la causa de la libertad. Pero la historia ha vuelto. Los viejos enemigos de sociedades libres y abiertas plantean nuevos desafíos al mundo. El terrorismo continúa planteando una amenaza a la civilización y a la paz. El islamismo es un modelo y un yugo para millones de personas.

La utopía regresiva se está separando en muchos países latinoamericanos a través de una onda del populismo. El nacionalismo y el fanatismo religioso continúan alimentando conflictos y la inestabilidad. Los enemigos de la libertad que comparten visiones antioccidentales ahora están formando nuevas alianzas.

Los derechos y las libertades están disminuyendo progresivamente dentro de algunos países latinoamericanos, mientras que se están poniendo en ejecución duras políticas exteriores como medio de aumentar la influencia y de debilitar al enemigo común: el oeste.

Los latinoamericanos deben continuar trabajando con sus socios y amigos americanos para asegurar la protección de la democracia y de otras instituciones civiles. Debemos promover una transición a la democracia en Cuba y dirigir nuestros esfuerzos para evitar el resurgimiento de regímenes autoritarios».

Lo único que le faltó a este artículo fue reclamarle al próximo presidente de Estados Unidos que intervenga directamente en los asuntos internos de nuestros países.

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