"Entonces, el mar es azul"
En la sede del Banco de Previsión Social se despidió a la Brigada de Oftalmólogos cubanos que trabajó en el Hospital de Ojos, ahora denominado Centro Oftalmológico. La tarea realizada por estos profesionales-compañeros no fue menor al realizar más de 6 mil operaciones. Más de 10 mil uruguayos diagnosticados, con un 83% de las personas con cataratas operadas y cincuenta operaciones por día son, grosso modo, una de las conclusiones (hechos, no palabras) que se pueden señalar. También habría que destacar la sensibilidad del gobierno para «cambiarle la vida» a tantos compatriotas que por no contar con recursos económicos suficientes, estaban marginados de la vida. El presidente del BPS, Ernesto Murro, subrayó que este agasajo organizado para los oftalmólogos cubanos era un acto oficial del Gobierno, como para que no quedaran dudas de la postura de esta administración.
Es oportuno recordar la polémica que se generó cuando comenzó este proceso, ya que los oftalmólogos uruguayos hicieron lo imposible para impedir que otros concretaran lo que ellos no hicieron, «preservar el derecho a la vista».
Fueron variados los argumentos esgrimidos pero en definitiva el problema estuvo planteado esencialmente entre los que encaran la medicina como un negocio y los que entienden que se trata de un bien social, compartible y al que deben tener acceso por igual todos los ciudadanos.
La colaboración solidaria del gobierno y los profesionales cubanos fue esencial para que todo esto se hiciera realidad. Y ello no es casualidad en una sociedad que los analistas de mercado, los que viven a expensas del trabajo de los demás e incluso algunos integrantes de la izquierda criolla miran con mucho recelo. Sin duda que un proceso revolucionario de un país pequeño rodeado de un mundo hostil debe mostrar carencias y cosas criticables, pero la calidad humana de esos ciudadanos, su sentido de solidaridad, su capacidad y disposición para hacer el bien están fuera de discusión. Volvemos al mismo ejemplo, comparemos la actitud de los oftalmólogos uruguayos y constataremos la diferencia.
La ministra Marina Arismendi despidió a los médicos con un «simplemente gracias, porque entre uno de los 2.027 uruguayos que viajaron a Cuba y que se recuperaron en el Centro Tarará y luego en el Hospital de Ojos, uno de ellos, un niño, dijo: ‘entonces, el mar es azul'; descubrió el color del mar gracias al trabajo de los corazones y la pasión de los médicos, para con los pacientes uruguayos».
Con el aporte de Cuba » pudimos erradicar la ceguera del Uruguay», señaló el director del Hospital de Ojos. No es un logro menor que todos los uruguayos le debemos a Cuba, y en particular a Fidel Castro (¿cuándo no ?) que fue quien ideó la Operación Milagro que ha permitido a partir de 1976 realizar estas misiones solidarias en cuanto país se lo ha solicitado.
Para un país como el nuestro que ha caído en el «no te metás», en » hacé la tuya», significa un importante llamado de atención el comportamiento de estos médicos y de su gobierno, que a pesar de todo ha seguido desarrollando un espíritu solidario, una concepción del hombre, de la sociedad, de sus formas de relacionamiento que poco tienen que ver con el bombardeo que recibimos a diario en nuestro país de otro tipo de valores, antagónicos a esa forma de encarar la vida.
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