La mosca en la oreja

Las diferentes y molestas situaciones que se han dado a todo lo ancho y largo del país han pasado a ser tema de cabecera de politólogos, políticos, sindicalistas y alguna gente de la prensa. Cada cual con su fórmula bajo el brazo, dispuestos a cambiar no más aparezca en el horizonte alguna nueva pista de buena fuente…cosa normal…o poder dar la noticia soñada que quizás les impulse a ganar un lugar en el Guinness. Esto tiene, queramos o no, su lado oscuro e impenetrable como son las pasiones humanas. Pongamos un orden para introducirnos clara y respetuosamente en ellos, y si más allá de todo deseo molestamos a alguien lo lamentamos, pero hay cosas que no se pueden dejar pasar de ninguna manera pese a quien le pese. Estamos hablando, para no quedarnos cortos, del reeleccionismo, del aborto, de las candidaturas, de la falta de cultura partidaria, de la soberbia, el paternalismo amistoso y, ¿por qué no? de la grandeza de espíritu y transparencia de muchos luchadores/as sociales, responsables directos de este movimiento que se pretende destinado a atender y solucionar los problemas del pueblo y que de un primer arranque quebró el sistema político de nuestro país, el bipartidismo.

Seguro es que «la culpa no la tiene el chancho sino quien le rasca el lomo». De ahí sale entonces un cúmulo de pretensiones que deberían dormir en el mundo «apologíneo» de quienes se sienten superiores a todos los demás. De ahí, las reacciones que no están siquiera contempladas en la Constitución en forma de mandato ­aunque otras sí pueden estar­ yo veto, no autorizo, yo decido, yo defiendo, y así de buenas a primeras se dan el lujo de meterse en el bolsillo a todo un sistema de gobierno montado sobre bases estatutarias que hablan de la subordinación del poder político a sus organismos centrales y de base, y también por su propia decisión a todo un pueblo que quizá piense diferente y que en definitiva es parte de todo el esfuerzo realizado. Hay quienes pueden resistir el halago de quien sea con modestia, y hay otros cuya soberbia y falsa modestia terminan haciéndolos sentir iconos de un pueblo analfabeto en el que tiene la palabra y es único dueño de la verdad. Se equivocó feo el presidente, y no se irá de la misma forma que llegó, tendrá que irse en medio del descreimiento de todo un pueblo… Como se equivocó con el planteo reeleccionista que ahora nos enseña dónde está nuestra debilidad, el poder mata, el poder absorbe, el poder endiosa. Cuando no se tienen las cosas claras, el poder lo pone fuera del alcance de la Justicia y lo convierte en lo que terminó siendo un defensor de lo castigable o no más allá de la ley.

En todo esto surge clara la idea de que hubo un mecenas, un filántropo que puso su dinero, y la idea reeleccionista cubriendo el país entero sin escatimar posibilidades. ¡No todos tenemos esa suerte!, ni para escudarnos en un PPS (profundo y patético silencio). Sí, el veto y la reelección fueron ambos detonantes, pero la actitud de José Mujica, pilar del movimiento más fuerte dentro de la coalición frentista, sin mandatar a nadie simplemente cumpliendo con las resoluciones asumidas a nivel de toda la organización en cuanto a firmar en contra de la ley de impunidad y en una clara demostración de cuál debe ser el camino que debemos seguir transitando de aquí en más, «todo el poder a la organización política», y a su pueblo. La organización que integra desistió de tener representantes en otras elecciones, cedió luchas y esfuerzos en función de un programa de gobierno y de una coalición que pudiese llevarlo adelante, respetando cuanto consenso hace años impera, idea virgen e intocable, los que se fueron en gran medida fueron los hombres…y los partidos cambiaron… Y se olvidaron de que más allá de ellos estaban las metas por las que tanto habíamos luchado; hoy no sabemos ni con quién consensuamos. Hoy este será bienvenido, en la medida en que sepamos quiénes son los interlocutores, porque más de lo mismo no podemos permitirnos so pena de enquistar partidos o individuos que no están dando lo que tienen que dar en forma transparente e íntegra.

En el panorama presente salta a la luz de todos los temas asumidos en este texto la figura y la posición del senador Astori, reeleccionista, candidato, estudió para presidente, profesional…contrario a la firma contra la ley de impunidad; soberbio, no acepta segundos puestos, lo que quiere decir que se considera el más capaz sin despreciar a nadie. Defensor a través de su investidura de un caso proscrito por la Justicia, no apegado a reglas que no sean las suyas en el campo de la política, ¿qué seguridad tenemos de que respetará las resoluciones emanadas de la coalición?

El Frente tiene en sus filas otros candidatos, y aquellos que pasen el filtro de la desconfianza generada por los acontecimientos de que tratamos deben tener las mismas posibilidades que todos los demás. En nuestra opinión existe un traspié importante en nuestra forma de actuar; no podemos explicarnos cómo un Congreso está antes de unas elecciones internas que nos ubiquen precisamente en el lugar correspondiente, porque hay algunos que parecen desayunarse con costilla de tigre todas las mañanas y, que también es correcto, aprovecharon el tiempo para estudiar. Detrás de cada una de las posiciones hay una larga lista de adherentes, con algunas coincidencias en su forma de actuar o pronunciarse. El detonante lo puso Mujica cuando firmó contra la ley y eso alineó a una buena parte de los ministros reeleccionistas casualmente sin firmar en contra de la impunidad, y figuras desconocidas algunas. La sal la puso el presidente Vázquez con su veto y prepotencia, y Astori la remató con su desplante totalmente fuera de lugar, época , estilo y falta de madurez política, con un índice elevado de soberbia. Pero tengamos claro si así se quiere, al partido no lo hace un hombre ni una mujer, lo forma, lo lleva y eleva la fuerza política. Vamos, nadie es tan tonto como para cachetearse para matar una mosca en su oreja; puede traer consecuencias.

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