Humilde apoyo a un grande

La crisis de la cuenca lechera debido a la sequía retuvo al senador Mujica en el interior del país y determinó su ausencia al acto de Atabaque, realizado para oficializar el apoyo a su candidatura a la presidencia de la República. Muchos de los dirigentes afroumbandistas presentes esa tarde en el Palacio Legislativo no son de Atabaque ni del Espacio 609. Tal vez ni frenteamplistas. Estaban por Umbanda y el Culto Africano, que todavía no ocupa un lugar en igualdad de status con otras religiones. Nos prestigiaron con su presencia y en el consenso o en la discrepancia, valoran el trabajo dedicado a reivindicar la cultura religiosa afroindígena. Aspiramos a convencerlos de que el brazo político partidario que nos hemos dado es una herramienta poderosa si la sabemos usar para defender nuestros derechos.

Los nervios de dicha jornada pasaron a otro plano cuando nuestro hijo nos comunicó que la empresa de sofware donde trabaja en programación lo enviaba a México por casi un mes. Instancia muy importante para su desempeño laboral, significativa en cuanto a la confianza técnica y humana en él depositada con sus jóvenes 24 años. El cuento viene a que no somos nada sin afectos; los que damos y los que recibimos. Y entonces me parece oportuno expresar al senador Mujica que el humilde respaldo brindado desde ahora oficialmente y con entusiasmo para ayudar a que sea Presidente de la República nace del corazón. Y no de un corazón obsecuente, sino de sentimientos reflejados en su manera de ser y tratar los temas humanos colectivos.

La revolución social que necesitamos requiere personas dispuestas a transformar de raíz las cosas que no andan bien, y aún hoy después de cuatro años son muchas. El tiempo no alcanzó para arreglar el desastre organizado que había. Por eso me gusta un presidente que sepa qué es la discriminación por las ideas y por las apariencias.

Hoy no se brinda a estos temas la importancia esencial que tienen en el desarrollo comunitario. Hay enunciados legales, hay organismos, pero no alcanza si no cambia la mentalidad discriminadora dominante. En principio debería estudiarse a un mismo nivel de profundidad desde la educación inicial, la diversidad cultural que integra las raíces de la identidad uruguaya. Si seguimos enseñando desigualdad en los libros escolares, unos mandaban y otros obedecían, no deberá sorprendernos luego la violencia campante.

Las poblaciones en distintos lugares reclaman presidentes populares que representen sectores históricamente excluidos. La presidencia de Don José Mujica en Uruguay -como la de un sindicalista en Brasil, mujeres en Chile y Argentina, un indio aymara en Bolivia y un afrodescendiente ahora en EEUU, por ejemplo- será resultado del paulatino e imparable restablecimiento del equilibrio planetario aniquilado por sanguinarias conquistas, imperialismos y endémicos menosprecios masivos.

Vemos en él, no solo a un estadista con experiencia de gobierno y de la vida, sino a un padre preocupado por su familia compatriota. ¿Y qué hace un jefe o jefa de familia para que todos estén conformes cuando se sientan a la mesa? Reparte por igual el sustento diario, y eso, aplicado a un país, supone una justa distribución de las riquezas. Las materiales y también las inmateriales; como el respeto, la igualdad, y los derechos que las minorías culturales reclamamos. Una democracia vigorosa debe brindar a sus integrantes las mismas oportunidades de crecimiento personal y colectivo. Que a cada mujer y a cada hombre toque la misma porción en el banquete de la ciudadanía.

Seguidamente, el mensaje que nos enviara con Lucía la senadora compañera, su esposa y oradora central, leído por nosotros al iniciar el evento no sin añorar la entrañable presencia física de Pepe, aunque con orgullo por el hombre político que con su actitud nos enseña vocación de servicio, dedicando horas imprevistas a tratar serios problemas del líquido encéfalo raquídeo de nuestra patria como es la producción lechera. Dijo así el senador Mujica: «Compañeros y amigos de ATABAQUE: tendría que estar junto a ustedes, así me lo había propuesto. Estar, es agradecer la suma en el esfuerzo de cambio en el que está empeñado nuestro Frente Amplio para con la nación toda. Estar, es ser respetuoso e integrador del máximo posible de diversidades sociales, culturales, raciales, religiosas, y recordar que lo mejor de la República es que «naides es más que naides» y por lo tanto, tampoco menos. Algunos hechos no previstos como la sequía en la cuenca lechera más otros problemas graves de índole comercial me imponen estar en Sarandí Grande y tengo que rogarles que me disculpen. Habrá, estén seguros, tiempo futuro en que pueda compartir un abrazo con ustedes, porque la vida y la lucha continúan. Queridos compañeros de Atabaque, tengan con ustedes a un compañero tal vez casi panteísta que los acompaña sin desmayo. José Mujica ­ PEPE»

Por un nuevo gobierno del Frente Amplio que seguro vamos a tener con Mujica Presidente. ¡Agitaremos banderas! ¡Agitaremos conciencias! ¡Agitaremos corazones!

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