Sobre operaciones políticas encubiertas
En un gesto de grandeza , el ministro de Economía y Finanzas informará en vivo a lo más graneado de nuestros empresarios sobre lo actuado hasta el momento y cómo se encarará el próximo año en reunión organizada por ACDE.
Y decimos de grandeza porque en realidad la conversación esencial ya la mantuvo con los jefes de las cámaras empresariales y, su máximo exponente, Diego Balestra, manifestó públicamente sus discrepancias con la visión del ministro y, por ende, del gobierno.
Nunca en la historia del paìs la industria nacional tuvo un promedio de crecimiento anual sostenido en el 10% durante tantos años.
Sin embargo, la crisis mundial originada en EEUU debido a la estafa realizada por grandes empresarios de costosos trajes a los ciudadanos de su país la estamos padeciendo todos. Por algo es el país líder, al que muchos quisieron unirse a través de un Tratado de Libre Comercio.
En la reciente reunión con el ministro Alvaro García, los empresarios manifestaron no compartir los puntos de vista del gobierno sobre la forma en que la crisis mundial va a afectar al Uruguay ni la forma en que piensa enfrentarla.
No se trata de negar la existencia de una situación muy complicada y mucho menos de pensar que pasará bordeando nuestras fronteras como si fuéramos inmunes.
No no se trata de eso, sino en realidad de que los empresarios quieren recortar las inversiones del Estado (es decir, aumentar la desocupación y dejar desamparadas a las pequeñas empresas que han comenzado a resurgir en el país) como forma de poder quedar ellos mejor parados.
La solidez financiera que ostenta hoy el país, las inversiones productivas que se realizaron y están en vías de concretarse, así como tantos logros en el campo productivo que se han logrado y no exclusivamente porque la coyuntura mundial era favorable, uno podría pensar sensatamente que darían un respaldo a las posturas del gobierno.
Pero, tampoco podemos olvidar que nos encontramos en pleno proceso electoral y que se hace necesario generar una fuerte corriente de descontento desde una postura «objetiva» y «despolitizada»(?).
Por ahora no son muchos los descontentos, tal vez los operadores inmobiliarios de Punta del Este que pidieron que les quitaran el IRPF a los astronómicos alquileres que están pidiendo para la próxima temporada turística, algunos propietarios de casas de cambio, y algunos pocos despachantes de Aduana pueden completar el panorama de desaprobación.
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