Sonia Breccia no debe irse

«Al primer gobierno del FA le tuve mucho miedo, en algunos aspectos. Uno de ellos era el Canal 5″.

Sonia Breccia debe seguir al frente de Canal 5, porque sus obras no son las ampliaciones edilicias ­que lo son e importantes -, sino que su mayor aporte es haber participado desde el canal estatal en la construcción de la democracia y en el desarrollo del pluralismo. Hay gente que es cara de piedra y es capaz de escribir de cualquier cosa, con tal de que sus dichos lo favorezcan. Creo no ser de esa especie humana, aunque nadie está libre de culpas. Me voy a meter con un tema que es de fondo para la democracia uruguaya, pero que a la vez toca mis relaciones personales con los principales protagonistas. Voy al grano: se dice que Sonia Breccia habría presentado su renuncia a la dirección de Televisión Nacional de Uruguay (Canal 5, para los viejos) y que eso lo consideraría con el presidente Tabaré Vázquez en las próximas horas.

Me voy a oponer a ese retiro y espero hacerlo con argumentos, aunque no faltará algún energúmeno que dirá que opino sobre estos asuntos, condicionado porque trabajo en AM LIBRE con Breccia y porque además tengo relación laboral con Federico Fasano, gestor y director ­ póngale usted todos los cargos, epítetos, insultos y elogios que quiera- del multimedio plural. Soy de izquierda desde las primeras elecciones que pude votar y nunca se corrió mi voto a un partido tradicional (¿todos los periodistas de izquierda pueden decir lo mismo?). Soy un convencido de que las transformaciones que el país reclama a gritos, solo se pueden profundizar con un segundo gobierno del Frente Amplio. Pero, a la vez, confieso ­ quizás sea por primera vez ­ que al primer gobierno del FA le tuve mucho miedo, en algunos aspectos. Uno de ellos era el Canal 5. Mi mayor temor fue que se transformara en un intento de instrumento de dominación ideológica de la izquierda, en tanto los canales estatales en otros lugares del mundo latinoamericano juegan ese papel. Pero eso no ocurrió. Por suerte. No fue el decir «somos plurales y cedemos ante la derecha». Eso no pasó porque la izquierda, como nunca, estuvo en Canal 5, pero a la vez el resto de los partidos políticos tuvieron sus tiempos y espacios muy por encima de los resultados electorales. La dirección de Canal 5 y su departamento de prensa, encabezado por José Correa, priorizó ­ con aciertos y errores- la noticia, la información, el interés de la gente, la práctica ciudadana, a las pujas de poder del sistema político (la correlación de fuerzas, decíamos en los años 70).

Hoy Canal 5, mejor dicho Televisión Nacional de Uruguay, es uno de los principales instrumentos de la democracia y es parte sustancial del necesario equilibrio político que es a la vez la clave para el libre ejercicio de las libertades. Cuando falta menos de un año para las elecciones nacionales, es imprescindible que Canal 5 siga siendo el encuentro de todas las corrientes políticas, sociales, culturales y filosóficas que recorren el país. Sonia Breccia, como directora del estatal (no oficial como dicen erróneamente algunas autoridades de gobierno), ha logrado que la democracia uruguaya se sienta cómoda en su pantalla. Es mérito de ella, de su joven equipo periodístico, y también de todo el sistema político, aunque desde el Partido Nacional no hayan faltado prácticas intrigantes para desacreditarla, promoviendo algunos conflictos sindicales. Estoy convencido de que si tomamos la programación de Canal 5 y la vamos analizando espacio por espacio, podemos opinar que hay cosas que no se han cambiado y que existen cosas que se cambiaron y que no resultaron bien.

Soy de los que tienen una larga lista para proponer cambios, pero también para analizar si esos cambios son posibles con las condiciones presupuestarias y humanas que existen en esa dependencia estatal que fue asesinada desde su inicio, cuando su nacimiento fue adormecido en la aduana, para permitir que el primer canal de televisión fuera Saeta Canal 10. Acá lo que importa es que la nueva conducción de Canal 5, con Breccia a la cabeza, pudo poner al canal estatal en condiciones de competir, sin caer en claudicaciones antidemocráticas. ¿Es que alguien puede olvidarse que fue este Canal 5 que democratizó las interpelaciones a los ministros, justo cuando la izquierda estaba en el gobierno y las viejas colectividades políticas en la oposición? Si eso no es democracia ¿qué es? Por todo esto, Sonia (aquí ya sin apellido) debe seguir al frente de Canal 5, porque sus obra no son las ampliaciones edilicias ­que lo son e importantes -, sino que su mayor aporte es haber participado desde el canal estatal en la construcción de la democracia y en el desarrollo del pluralismo, piedras fundamentales del Uruguay que está creciendo y que será obra de la izquierda, llamada Frente Amplio.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje