Atabaque oficializa su apoyo a Mujica
Somos una institución afroumbandista nacida en 1997 y desde las elecciones del 2004 nos definimos como sector político partidario del Frente Amplio a través del llamado Encuentro Progresista, votando dentro del Espacio 609. Dispuestos a brindar el máximo esfuerzo por un segundo gobierno frentista con el senador José Mujica como Presidente, celebramos once años de batallar por la difusión de la cultura espiritual afroindígena enmarcados en el centenario de la religión Umbanda. Nuestro reconocimiento a aquellos que pusieron su granito de arena en esta montaña de fe que crece día a día como ser comunitario, como fuerza viva. Nos reuniremos para expresar agradecimiento a quienes nos han brindado apoyo de diversas maneras a lo largo de estos tiempos difíciles aunque gratificantes, e invitamos a la ciudadanía a acompañarnos el viernes 28/11 desde las 18 y 30 en el Edificio Anexo al Parlamento, Sala Acuña de Figueroa, donde habrá cantos y tambores por los cien años de la revelación de Umbanda y el aniversario de Atabaque, y relanzaremos el grupo político con la esperanza de ocupar un lugar en el Parlamento en el próximo gobierno, comprometiéndonos a trabajar por la fuerza de izquierda impulsando la candidatura de don José Mujica a la Presidencia. El líder histórico dijo que estará presente, y ojalá sus múltiples actividades le permitan acompañarnos. Junto a Pepe y al Espacio 609 sentimos que se nos brinda «espacio».
Asistirán numerosas lideranzas afroumbandistas. No estarán allí por nuestra linda cara ni por una razón personal sino porque nos duelen los mismos dolores. El principal actualmente como hace más de una década: la diaria y pública satanización de nuestros cultos perpetrada por telepastores de la Iglesia Universal a vista y paciencia de pueblo y autoridades. En Brasil, el presidente Lula anunció que se legislará contra la intolerancia religiosa a raíz del mismo problema. Atabaque defiende el derecho a ser diferentes y es una puerta más de entrada al Frente Amplio y su programa de gobierno. No abarca solamente la causa umbandista sino de otras minorías culturales víctimas de sistemáticas y arteras estructuras de poder implantadas durante las conquistas europeas e institucionalizadas en los inicios de los Estados al servicio de la ideología dominante consumidora de vasallos. Combatimos el etnocentrismo predicador de jerarquías entre los grupos humanos, el «te tolero porque te puedo mejorar», la incomprensión irrespetuosa, la discriminación presentada como formas de humor, de imprevisión o desconocimiento para gozar de impunidad, la negación. Estamos cansados de pedirle favores a la democracia. Como parte de la población con carácter propio, por derecho cívico aspiramos a ocupar responsablemente una banca parlamentaria representativa de un pujante sector del Uruguay sin exclusiones. El de la utopía hecha realidad. No diremos que sea el remedio total pero sí una gran herramienta si es ocupada por alguien con la sensibilidad imprescindible del que vive el problema desde dentro. Los diputados y senadores compañeros son muy buenos pero no tienen la camiseta puesta. Somos obreros, estudiantes, profesionales, amas de casa, y un sinfín de formas de ser uruguayos, transversalizando todas las áreas del quehacer social, sindical, empresarial y más, siempre desde la perspectiva espiritual afroamericana, sentimiento inexplicable para el que no lo experimenta. Por ser endémicamente prejuzgados, hemos desarrollado estrategias básicas para defender nuestra identidad religiosa, aplicables a fortalecer los derechos de «los distintos».
Fieles y adeptos; e incluyo a las personas que no profesan pero tienen fe en las energías positivas que movilizamos; ya en plena campaña electoral (no nos engañemos), sin plata para propaganda, sin experiencia, con mucho entusiasmo por salvaguardar la esencia de lo que somos, les decimos: llegado el momento, solos; usted, la urna y su conciencia; recuerde una opción que busca valorizar lo diferente: Atabaque. Tambor ritual. Llamado ancestral de amor por la gente sin distinciones. Para que de verdad podamos hacer algo cuando nos llueven comunicaciones telefónicas con llantos de indignación por los ataques mediáticos interminables de los Pare de Sufrir, pandemia casi mundial, pseudo culto, empresa multinacional que ostenta capitales de origen misterioso y magnitud descomunal mientras trastoca valores en masa. No tenemos posibilidades de llegar a la comunidad integralmente con nuestra propuesta política. No importa; está el boca a boca, el trabajo hormiga, y aquilataremos cada impulso por mínimo que sea. Cambiar desde la raíz merece el mejor empeño de los que creemos en la coalición izquierdista para lograr la anhelada justicia social.
Recuerdo el slogan del encuentro anual de Ciudades Latinoamericanas y Caribeñas contra el Racismo que tuvo lugar en Montevideo hace poco, decía «Cabemos todos». A más de cuatro años del gobierno frentista que ayudamos a instaurar, como mujer, negra y macumbera me pregunto: ¿Realmente cabemos todos?
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