Treinta y cinco leyes ¿no son nada?

La política es una actividad central en cualquier sociedad. No sólo para el presente, sino en su proyección futura. A quienes dicen estar de vuelta de la misma habría que aplicarles aquellas sabias reflexiones de Antonio Machado: ¡desconfiad de quienes siempre están de vuelta de todo o creen saberlo todo! Eso sí, a veces hay que tragarse cada sapos y culebras, ¡que ni te cuento!, diría el Pepe Mujica.

No logro entender en las contiendas políticas la ignorancia de los porfiados hechos, que desmienten expresiones pasionales surgidas en el fragor de una entrevista o un discurso, y que en definitiva terminan perjudicando a «los decidores».

¿A qué viene todo esto? Es que se está repitiendo hasta el cansancio que este gobierno se ha ido en promesas, o que lo que ha hecho es tan malo, que habrá que eliminarlo o modificarlo, llámense reformas tributaria, salud, laboral o seguridad social.

Vamos a los hechos, los porfiados. ¡Desde 2005 se han sancionado aproximadamente unas 35 leyes sobre trabajo y seguridad social! Discutir sobre el futuro del país es esencial. Pero a no hacernos los distraídos ante inexactitudes, exageraciones, porque si no, se transforman en verdades, siendo que no lo son. Es más, aun en el caso de que lo que se ha hecho fuera realmente malo, es irracional decir que nada se hizo.

Aunque puede resultar aburrido, no me queda otra que referirme a esas tres decenas y media de leyes, aproximadamente. Son sus contenidos: protección de libertades sindicales; ampliación de plazo de prescripción de créditos laborales, licencia para trabajadores de la actividad privada por estudio, paternidad, matrimonio y duelo; control de las tercerizaciones; regulación del servicio doméstico; ley de migraciones; creación del Instituto Nacional de Empleo; reforma al sistema jubilatorio rebajando años de trabajo para acceder a la jubilación común o a la de edad avanzada; flexibilización de acceso al subsidio o jubilación por incapacidad; bonificación de años por cada hijo para que las mujeres se jubilen antes; cómputo especial si se ha acordado mediante convenio colectivo; reforma del régimen de administración de viviendas para los pasivos; cambios al sistema de comisiones de las AFAP; modificación al seguro de paro para mejorar el amparo; reformas de la Caja Bancaria y del Servicio Policial de Retiros; reparación a los perseguidos por la dictadura; reconocimiento de derechos pensionarios a integrantes de uniones concubinarias; corrección de errores históricos de más de 30 años en la forma de liquidación a los jubilados de la construcción y creación del fondo de cesantía para la construcción; otorgamiento de derechos, luego de más 25 años de reclamación, a los artistas; duplicación o triplicación de los montos de asignaciones familiares; otorgamiento de subsidio por vejez a los mayores de 65 años y menores de 70 carentes de recursos; restitución de la prima por edad, en forma progresiva a los mayores de 70 años; corrección de los topes jubilatorios que se impusieron en la dictadura; aumento de un 150% a julio de 2009 del valor de la jubilación mínima; otorgamiento de facilidades y bonificaciones a afiliados al BPS; etc. Me cansé de la enumeración. Dejo de lado varias leyes de prórrogas al seguro de paro, muchos decretos sobre infinidad de problemas, y 3 o 4 proyectos de ley a estudio del Parlamento, sumamente importantes: sistema nacional de negociación colectiva; negociación colectiva para el sector público, limitación de la jornada en el trabajo rural.

Aquí debería terminar la nota. Pero me queda una duda: si lo hecho está tan mal y se propone su eliminación ¿a qué estado de situación volveríamos en las relaciones laborales y seguridad social? No quiero ni pensarlo. A veces me pregunto cuánto influye el pasado en los rencores o discursos pasionales. No es que el mismo no deba existir. Al contrario, es absolutamente necesario. Pero rechacémoslo cuando genera visiones, pesadillas o pasiones incontrolables. Como hay más ataques al gobierno, habrá otras notas al respecto. Dr. Jorge Bruni. Subsecretario de Trabajo y Seguridad Social.

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