Foro de Ideas y Valores Progresistas
«Me parece que los liderazgos nunca deben estar por encima de los intereses generales de la nación y espero que todos los actores políticos tengan presente ese principio». Michelle Bachelet. Presidenta de Chile. 13-11-08 (Congreso Nacional, Santiago) .
Bajo el crisol de colores que traspasa la luz solar de un «vitraux» que preside desde lo alto el imponente hemiciclo de la vieja Cámara de Diputados de Chile y el añejo Salón de Honor del Congreso Nacional, desde donde Salvador Allende caminó hacia la Calle Catedral santiaguina, portando sobre su pecho en 1970 la banda presidencial que le colocaron los pobres y postergados de Chile , escuché de boca de la Presidenta Bachelet tan sentidas, certeras y nunca tan oportunas palabras, en medio de campañas presidenciales, en las que Uruguay y Chile, en particular, se encuentran inmersos y en la apertura de un foro al que fui invitado por las fundaciones de pensamiento socialista y democrático que desde Europa y en la región han contribuido a generar el desarrollo de ideas y valores emparentadas con el cambio social, poltico y cultural que hoy experimentamos.
Han sido dos días de interesantes debates y reflexiones de dirigentes políticos de la región, integrantes de la academia y otros, embarcados en el no menor propósito de compartir desde un multicolor y plural espectro ideológico, la no menos inquietante tarea de desenvolver e instrumentar en el arco progresista gobernante en Latinoamérica, los desafíos de construir más y mejor democracia, con un fundamental componente de inclusión social.
Como simple «outsider» de la política, es bueno saber de primera mano en qué estado de situación estoy parado en el mundo en relación al desarrollo incipiente de estas naciones estremecidas por el nuevo «big bang» del capitalismo financiero, que ha generado el verdadero y real fin de la historia y la necesidad de construir ahora más que nunca un nuevo orden económico internacional y una estructura jurídica y política global que se centre en diseñar un derecho internacional de equidad, basado en el respeto universal a los derechos humanos y la coexistencia pacífica entre todas las naciones sacudidas por una globalización en bancarrota.
Desafíos que implican no solamente llevar alimento a bocas hambrientas, salud y vivienda a niños, mujeres madres adolescentes y ancianos en particular, desde Alaska a Tierra del Fuego, sino que obliga a dotar desde gobiernos de signo ideológico progresista a los más sumergidos de aquella herramienta que les enseñe a pescar en un mundo de incertidumbres: la educación.
Es el momento de Obama en la nación más poderosa del planeta y es tiempo también de que otros «Obamas» surjan en esta tierra castigada por la depredación capitalista y transformen la brutal crisis de las finanzas y de los especuladores de las bolsas en una oportunidad para generar un verdadero cambio de época, que represente construir
un nuevo paradigma social, político y económico.
En tan genuino y diverso foro, la voz del Uruguay se hizo escuchar muy particularmente en la exposición del compañero senador Danilo Astori, quien en una ponencia acotada hacia una ecuación innovadora entre el progresismo y la globalización dividió su tesis en tres aspectos básicos: la evolución democrática de América Latina en los últimos años,
los desafíos del progresismo en el gobierno y las grandes tareas pendientes que desde la perspectiva gobernante que la propia izquierda debe asumir. Señaló que «las políticas neoliberales en el continente dejaron índices de pobreza, fractura social e indigencia nunca antes vistos. Se gestó un «determinismo cultural» del modelo neoliberal, tomando a las personas como objetos, no como sujetos de derechos. «El progresismo accedió al gobierno por la vía democrática»-señaló Astori-quien remarcó la necesidad de continuar con los grandes equilibrios macroeconómicos, transformando a su vez la sociedad en una justa distribución del ingreso. Respaldó con énfasis el proceso de integración que vivimos en el seno del actual Mercosur, a pesar de las enormes asimetrías en cuanto a cómo se instrumenta desde los propios gobiernos involucrados su desarrollo, e hizo un llamado a recuperar la confianza en la política como un activo de la sociedad en su conjunto, para mejorar la calidad de vida de la gente, actuando en ella con un sentido ético y valórico y con programas para que los destinatarios de esas políticas sepan qué se les está proponiendo. En otro momento del Seminario, Roberto Conde, vicepresidente del Parlamento del Mercosur, ratificó la oportunidad de gestar y desarrollar un novel instrumento que va a permitir desde una mirada supranacional constituirse en soporte de las voces regionales, no excluyente de otras experiencias similares como el Parlamento Andino o el Parlatino.
Participaron entre otros, el ex Presidente argentino Néstor Kirchner, los senadores socialistas chilenos Ricardo Núñez y Carlos Ominami, Luis Maira, embajador de Chile en la Argentina, y el jefe de bancada del MAS de Bolivia, compañero César Navarro, brindando un emotivo testimonio de la nueva arquitectura política altiplánica recreada en el respeto a la vida y al ser indígena.
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