Restos humanos en Umbanda no

Tal vez nunca quede claro si el hallazgo de un cráneo humano «a metros» de donde también estaban restos de lo que parecía ser una ofrenda de la religión afroumbandista, tenían vinculación o no entre sí. Cerca no significa nada. En un basural o en la propias calles de la ciudad, una gran bandeja de basura que vuela alegremente entre la gente, se encuentra de todo y no tiene porqué haber relación entre unos despojos y otros. No hay razón lógica que permita suponer que fueron compañeros de peripecias el millonésimo papel, plástico o pañal usado que viaja por las avenidas libremente, con las palomas muertas, las verduras en descomposición que adornan los alrededores de las volquetas, la caquita de los perros paseanderos, los preservativos ya utilizados o los restos del asado de anoche o de hace muchas noches.

De los estudios de medicina de una de mis hermanas mayores, recuerdo un cráneo que guardaba debajo de su cama traído de la Facultad y usado para estudio, algo un poco macabro me parece ahora y tal vez lo sea para la media de la sociedad, mera rutina sin embargo para los estudiantes de tal profesión. Seguramente se deshizo del adminículo de estudios con el pasar del tiempo y la verdad nunca pregunté dónde lo dejó. O lo devolvió a la Facultad pues se trataría de un préstamo ­como las bibliotecas prestan libros a los alumnos­ o lo tiró a la basura. Si vamos a recorrer el camino de Santiago, deberíamos indagar de dónde saca la Facultad esos huesos humanos que de alguien fueron.

Sólo el accionar reflejo de preconceptos y racismo religioso permite asociar prontamente un cráneo humano a ritos umbandistas. ¿La religión de los negros, la macumba? Seguro hacen inmundicias o cosas reñidas con la moral. ¡No señor! Somos parte de la cultura africana e indígena mal que pese a muchos y veneramos la naturaleza obra de Zambi el Creador. Respetamos el Reino de las Almas o cementerio y tememos las consecuencias de perturbar ese lugar sagrado, morada de ancestros, donde también ofrendamos como forma de culto. La carne de animales de criadero fundamentalmente aves faenadas en los templos, se consume en comunión de fieles durante ciertos retiros espirituales de aprontamientos religiosos, donde no se puede comer carne manoseada proveniente de las carnicerías. Deben ser ejemplares sanos y no sufrir durante su muerte. No comemos perros ni gatos, ni especies exóticas o en extinción. Tampoco gente. Umbanda y los cultos afro son religión, y ninguna religión hace daño. Muchas veces en los barrios el sonar del tambor anuncia comida sana, nutritiva y brindada de corazón a los asistentes sin prédicas ni preguntas.

Ahora los pervertidos e inescrupulosos pueden estar en los lugares más insólitos: No ya con una sotana dentro de un confesionario, o flanqueados por imágenes de caboclos y pretos y con un mazo de cartas o buzios enfrente, sino detrás de una computadora o vestidos de policías.

Se cumplió un siglo de la revelación de Umbanda nacida en Brasil un 15 de noviembre de 1908 en Río de Janeiro y eso no despertó interés local.

Con enorme satisfacción informamos que el día 10/11/08, en el Congreso Nacional en Brasilia, la Cámara de Diputados realizó una Sesión Solemne en Homenaje a los Cien Años de Umbanda, y sucedió lo mismo en Río de Janeiro recordando al diputado umbandista Atila Núnes, aguerrido batallador por los derechos del pueblo de matriz africana y cabocla y las minorías sociales. En ambas instancias parlamentarias, sonaron tambores de religión en el recinto público para cantar el himno de Umbanda, hubo representantes del ritual prestigiado con trajes típicos, y alocuciones de sacerdotes afroumbandistas junto a las de los oradores legislativos. Si desean ver algo de esto hay imágenes en Internet:

//www.youtube.com/watch?v=8rro3gLYBMU

//www.youtube.com/watch?v=x8aeMh9xnnU&NR=1

Toda una hazaña digna de este siglo. ¡Axé de balanza que empieza a nivelarse! ¡Saravá grande de armonía y justicia social!

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