Una enfermedad que está de moda

Es alarmante en los últimos tiempos ver a decenas de personas que trabajan en distintas actividades, aquejadas de «tendinitis» y portando férulas de yeso en sus antebrazos. Si bien dicha afección definida como una inflamación del tendón se ve con preferencia en dicha zona, puede darse en manos, cuello, pie, hombros, tríceps, bíceps, etcétera. En el tratamiento de la afección, que provoca interrupciones laborales si bien no muy extensas, costas para el empleado y patrono, solo el Banco de Seguros del Estado la ha protocolizado, unificando criterios en su tratamiento. Lo que no sucede en otras áreas asistenciales, donde cada facultativo actúa de acuerdo con su criterio. La tendinitis, una inflamación del tendón y su vaina, clínicamente se detecta por medio de una ecografía o un estudio eléctrico. Se ha visto mucho, últimamente, en funcionarios que trabajan en los call-centers. El 90% de los casos recidivan, es decir, se reiteran y según facultativos expertos en el tema, va relacionado con la psiquis del paciente, a veces por su entorno laboral y en otros casos con el familiar y personal. No obstante esta observación, no médicos y expertos en el manejo de las computadoras sostienen que en el caso de aquellos que trabajan en call centers, la forma de posar mano y puño sobre el «mouse» y la forma de conocimientos dactilográficos anteriores al uso del PC inciden en la producción de la tendinitis. Según ellos, quien ha tomado clases de dactilografía -hoy día algo hechas a un lado- sitúan sus manos en una posición «por encima» del teclado, que los inhibe de adoptar una posición que es la que realmente provoca la afección hoy tan de moda. La tendinitis es tratada con la aplicación de férulas de yeso y generalmente obliga a unas dos semanas de inactividad.

Pese a lo antedicho, son muchos los expertos en el tema que sostienen que las operaciones de mano, propias de la actividad actual en diversas ramas del comercio y la industria, sumadas a un componente síquico (trabajo reiterado durante horas, casi siempre «a presión» y sin espacios de descanso adecuados) también contribuye al desencadenamiento de esta enfermedad «de moda» cuya proliferación no sólo inquieta, sino que, reiteramos, provoca ingentes pérdidas tanto a patronos como empleados. Ultimamente la tendinitis (o tenosinovitis) también se manifiesta en peluqueras, cajeras de supermercados, charqueadora, triperas, pescadores de red y otras muchas actividades laborales al punto de que, por poner un ejemplo, en la Central de Servicios Médicos del Banco de Seguros del Estado, diariamente se produce la atención de entre 10 y hasta 15 casos, a los que hay que sumar los atendidos en mutualistas y los que por no perder la ganancia de su jornal recurren a «remedios caseros» por lo cual, hasta en los ómnibus, últimamente ha sido notoria la venta por parte de «buscas» de muñequeras y otro tipo de vendajes compresivos que solo sirven para paliar el dolor temporariamente.

Creemos que tanto el Ministerio de Trabajo como Salud Pública deben poner atención en el tema, propiciando la creación de organismos que puedan orientar tanto a patronos como obreros o empleados, en tren de evitar tanta reiteración de este tipo de afecciones que crean interrupciones laborales perjudiciales para unos y otros. Además, obviamente, del sufrimiento de quienes la padecen por efectos del cumplimiento de su labor.

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