?A dónde van las Fuerzas Armadas?

Empecemos por decir que siempre resulta saludable comprobar que el Presidente de la República, un civil que accede a la máxima magistratura en función de la soberanía popular, toma decisiones en el campo estrictamente militar, en el que la Constitución le asigna, junto con el ministro respectivo, la máxima autoridad.

El Presidente decide y los mandos militares obedecen. Nunca debió ser de otra manera.

En segundo lugar vale la pena tener en cuenta que, en la actualidad, en ninguna democracia moderna la cuestión militar deja de ser un asunto de primera importancia en los debates nacionales.

Tampoco en las democracias liberales el tema se considera tabú, vedado al conocimiento público de toda la ciudadanía.

Por tanto, si, como se dice, se aspira a que nuestro país se caracterice por su democracia liberal y moderna, la cuestión de las políticas militares del Estado debe ser una problemática debatida con serenidad, objetividad y transparencia.

Como es notorio, en la tarde del pasado jueves el presidente Batlle le dio una suerte de «tirón de orejas» al matutino El Observador por difundir «opiniones» sobre temas militares que se presentaba a los lectores, según Batlle, como «informaciones».

Sin entrar en ese aspecto, siempre discutible, de la cuestión, es indudable que El Observador ha venido trasmitiendo algunas interesantes oraciones (opiniones o informaciones, tanto da) sobre cuestiones de fondo de la cuestión militar.

Se maneja así que existiría malestar ante la sustitución del teniente general Juan Geymonat, ligado al ex presidente Sanguinetti, por el general Carlos Daners, afín al Presidente actual.

Otras consideraciones desde filas militares senalan su preocupación por lo que estiman un «exceso de rotación» en la máxima jerarquía del Ejército de los comandantes en jefe.

Según se estima, ha habido en los últimos diez anos, siete comandantes distintos, es decir, un promedio de un cambio cada diecisiete meses.

La alta rotación, según algunos puntos de vista, se explica por la existencia de una guerra sorda entre distintas fracciones o logias militares, una de las cuales, la de los Tenientes de Artigas, habría sido trabajosamente desplazada por sus adversarios.

Por supuesto que del tema, sobre el que hace tiempo se habla, se improvisa y se inventa con singular inspiración, no es mucho lo que se sabe con seriedad y documentadamente.

De mayor interés es la supuesta existencia de un reproche proveniente de estamentos de las Fuerzas Armadas en el sentido que «la clase política carecería de una política militar de Estado» y que eso es lo que origina las vacilaciones y los permanentes recambios.

El enfoque no carece de interés.

Efectivamente, como se ha venido insistiendo desde hace unos quince anos por parte de algunas personalidades militares, como el general Víctor Licandro, y algunos organismos de asesoramiento y estudio de esa área trascendente de la vida del país, las cuestiones militares deben ser objeto de un debate a fondo.

Hay unas doctrinas, las ligadas a la de la Seguridad Nacional, que han caducado.

Pero en su lugar el país no se ha puesto de acuerdo y en cierto sentido tampoco se ha puesto en desacuerdo, lo que sería un avance ante la atonía actual, acerca de qué proyecto, qué doctrina, qué papel deben cumplir las Fuerzas Armadas en una estrategia de desarrollo nacional.

Más allá de episodios circunstanciales, que pueden tener su importancia, en los que la autoridad constitucional acierte o se equivoque, hay una necesidad de fondo de abrir la discusión sobre los planes anunciados de reorganización militar.

Lo anecdótico no le interesa al país. Las estrategias militares sí.

Más de treinta mil hombres y mujeres revistan en las Fuerzas Armadas.

Una parte significativa de la inversión pública se destina a los gastos militares.

Una parte significativa de los sueldos que el Estado paga es a funcionarios militares.

Por eso y por su propia trayectoria reciente saber adónde van las Fuerzas Armadas uruguayas es de interés nacional y debe ser examinado con la mayor transparencia.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje