Laicismo y libertad religiosa

El Consejo Directivo Central de la Universidad de la República rechazó la solicitud de la Asociación Uruguaya del Séptimo Día para que se les exima ­a ellos y a quienes profesen credos que guardan el día sábado­ de asistir a clase, rendir exámenes o cualquier actividad académica.

La decisión del CDC tuvo carácter general: «No aceptar estas solicitudes religiosas» («Búsqueda», 30 de octubre). El fundamento de este pronunciamiento radica, según la crónica, en la defensa de la laicidad de la enseñanza pública y el carácter laico del Estado uruguayo.

El laicismo, concebido originariamente como barrera contra el dogmatismo religioso, hoy es ­o debe ser­ especialmente en el ámbito de la educación pública, un instrumento de la libertad de conciencia de cada uno, incluso frente a los dogmatismos ideológicos, político-partidarios o sectoriales.

Tal como escribiera Gelsi Bidart a propósito de la Udelar, ésta no debe ser un punto más de apoyo de ningún partido político ni concepción ideológica. Consideramos que cuando se cae en la tentación de vulnerar cualquiera de las dimensiones abarcadas por la concepción moderna de la laicidad, de hecho se la está manipulando para convertirla en un instrumento de los múltiples dogmatismos enumerados. Esto conduce no sólo a un desmantelamiento intelectual de la Universidad sino también a una pérdida de respeto por parte de la sociedad y del propio respeto que la Universidad se debe a sí mismo.

Por eso la preocupación del CDC es altamente loable en cuanto refleja su sensibilidad en defensa de la laicidad, en este caso en materia religiosa ­dogmatismo siempre al acecho­ pero loable en el entendido de que dicha preocupación se manifieste inequívocamente en cuanto asomen las otras formas de dogmatismo, que están notoriamente en plena efervescencia.

 

Pero hay un problema:

La laicidad y el laicismo nada tienen que ver con la solicitud concreta de los adventistas del Séptimo Día, cuyo propósito es ejercer libremente su credo, obviamente fuera del ámbito universitario. Amparados en la libertad de cultos, que en nuestro país tiene rango constitucional, aspiran a poder ejercer los ritos de su religión. De otro modo, ¿qué sentido tiene la libertad religiosa, si al mismo tiempo no se remueven los obstáculos para que los estudiantes universitarios de religión adventista puedan ejercer esa libertad sin desmedro de sus obligaciones universitarias?

Los Adventistas del Séptimo Día no pretenden hacer proselitismo religioso en la Udelar ni lavado de cerebro de ninguna especie. Por el contrario, el rechazo de su solicitud constituye una expresión de dogmatismo, porque afecta la libertad de conciencia que todos, y la Udelar seguramente en la vanguardia, aspiramos a defender.

En otras palabras, con el rechazo a la solicitud adventista el CDC borra con el codo lo que escribe con la mano.

Las autoridades universitarias, a mi juicio y sin dilación alguna, deberían reconsiderar su decisión y, tal como aconsejara su propia asesoría jurídica, instruir a los diferentes servicios universitarios para que se atiendan esas peticiones en la medida de lo razonablemente posible.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje