Tabaré: único presidente defendido por la central obrera

Es necesario incorporar al debate nacional el importante logro del sindicato de los trabajadores de la construcción: la reducción de la jornada laboral semanal en cuatro horas, sin afectar el salario. Cuando la estructura del sistema capitalista se resquebraja por la crisis de sobreproducción, abreviar la jornada laboral no sólo permite mejorar la calidad de vida del núcleo familiar y favorecer la seguridad laboral ­grave en el sector­ sino que opera como generadora de empleo real, productivo, y como generadora de vacantes. Al reducir la jornada ­propuesta realizada por Tabaré Vázquez en reportaje de María Inés Obaldía en 2005­ en alrededor de un 10 % del tiempo de trabajo, se deberá estar generando un igual porcentaje de nuevos puestos en la industria.

En el Programa de Transición de la IV Internacional, León Trotsky lo había formulado. El sistema capitalista aumenta a límites insondables la oferta de productos, aunque su estructura frena el desarrollo de las fuerzas productivas, las que se rebelan, como formulara Carlos Marx. Joel Horacio sostiene que el sistema recurrió en EEUU a inventar el mercado con las hipotecas subprime, un tipo de chatarra financiera que condujo a esta implosión.

No ha sido sólo el Sunca, sino que también la FOEB (Bebida) anda en los mismos buenos pasos. Una acción desclasada contra el Ministerio de Trabajo y el gobierno nacional no evitó un importante logro de los trabajadores del taxi en lo que tiene que ver con responsabilidad patronal en costos del lavado del coche, importe de multas y traspaso de la unidad en la vivienda del trabajador.

Existe una clara tendencia del movimiento sindical uruguayo a generar iniciativas político-programáticas que se unen a la reivindicación del salario mínimo con ajuste de acuerdo a la inflación. Una elevación de objetivos que tiende a retomar el programa fundacional de la Convención Nacional de Trabajadores y del Frente Amplio: nacionalización del sistema bancario, monopolio por el Estado del comercio exterior, entes testigos como el Frigonal, auditoría y consideración del no pago de una deuda externa generada por gobiernos no legítimos, deuda ya saldada.

Los que dicen procurar el poder obrero deberían poner atención en el extendido proceso de organización de clase en el Uruguay, facilitado en gran medida por la existencia del gobierno nacional del Frente Amplio. Es preciso rendir reconocimiento a los sindicatos y al PIT-CNT, que hace dos años salieron a quebrar un conato de lock out patronal camionero-oligárquico. También, como afirmó Marcelo Abdala, tratando la crisis del sistema, en el último acto del PIT-CNT: «por suerte impedimos la firma de un TLC».

Será notable, trascendente para los derechos sociales, democráticos, la transparencia y reconstrucción refundacional del Uruguay, el otorgamiento de una onda de emisión televisiva al PIT-CNT. Había sido ya trascendente la decisión del Presidente de la República de incorporar a representantes de los sindicatos en los viajes oficiales. Ambas son decisiones que no tienen que ver con logros salariales, sino con la voluntad presidencial de reconocer el peso social y político trascendente de los trabajadores organizados. Muchos olvidan que Tabaré Vázquez en 1990-1994, desde la IMM, incorporó a Adeom al Acuerdo de Gobierno para que formara parte de la mejor gestión municipal. De aquella prescindencia a elevar hoy la función de los sindicatos, no ha sido para nada ajeno el Frente Amplio y el gobierno nacional.

El martes 25 de noviembre en la Plaza Fabini se realiza una reunión pública del Presidente de la República en Consejo de Ministros. La participación del movimiento obrero, con sus propuestas e iniciativas, resulta necesaria. Transformaciones profundas, de tono y contenido anticapitalista permitirán avanzar hacia una esquiva redistribución equitativa de la renta nacional. Se probó nuevamente que el funcionamiento privado de la economía conduce a «amasar fortuna, haciendo harina a los demás», como lo explicitó Quino en la formulación de Mafalda.

El movimiento obrero ­en nuestra opinión­ forma parte creciente de la nueva dirección revolucionaria en construcción. En una América Latina en proceso de reconstrucción política, social, institucional, el alto nivel de conciencia de los pueblos, y de una parte de sus dirigentes, va colocando, como nunca antes, la convicción de que el socialismo es una necesidad de la organización de la vida (J. Posadas), frente al caos financiero y la insolidaridad destructiva de un viejo régimen que se hunde sin remedio.

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