La forja del mañana
No votaré fórmula más arrolladora y seregnista en 2009 que no sea aquella que esté directamente entrelazada a la raigambre histórica de la izquierda uruguaya. Sin perjuicio de señalar lo antedicho es importante recordar que me he expresado en diciembre pasado por una elección directa, a mi juicio la única metodología de trabajo y de expresión en la interna de un instrumento que es de todos los frenteamplistas, no de un grupo de dirigentes que pueden sentir que están más allá del bien o del mal y transformar el consenso en un simple «toma y daca».
Eso no es el Frente Amplio, no ha sido y no permitiremos que el instrumento que fundaron patriotas abnegados, hombres y mujeres sin mácula, se transforme en una simple maquinaria de juntar votos, sin ningún contenido ideológico.
No permitiremos que se secuestre la esencia del glorioso Frente Amplio. Llegamos al gobierno de la República, por actuar en consecuencia a una línea política y estratégica que recoge el legado de los fundadores de la fuerza política. No somos una colcha de retazos. Somos la izquierda que viene desde fines del Siglo XIX y que en la pasada centuria comenzó a parir la construcción de una patria inclusiva. Para llegar hasta aquí quedaron cientos de compañeros en la tortura, en la desaparición forzada. Ellos están junto a José Artigas y Líber Seregni, en el venerado altar de la patria.
Existen por lo antes expuesto en el Uruguay dos partidos, provenientes de un mismo tronco ideológico de los cuales nadie puede poner en duda sus credenciales democráticas, populares y auténticamente representativas en el mundo político, sindical y estudiantil.
Me refiero obviamente a los Partidos Socialista y Comunista. Sus dos figuras más emblemáticas, al menos para quien suscribe, el Doctor José Pedro Cardoso y Rodney Arismendi representan en este analista político y en miles de compatriotas dentro y fuera del paisito a dos íconos en la construcción de la centenaria izquierda y en el instrumento que alumbró en 1971 y llevó a plasmar las ancestrales ideas de Emilio Frugoni, en primer orden y al desarrollo teórico del marxismo que hace en el pasado siglo Rodney Arismendi expresados magistralmente en varios aportes científicos. Estos extremos con el debido respeto a otras propuestas que existen en el imaginario colectivo, nos permiten señalar con absoluta propiedad, honestidad intelectual y certeza de que la línea política que debe seguir primando en el Frente Amplio es la que permitió resistir la dictadura con un aparato militante dentro y fuera del Uruguay, la que ha permitido aglutinar a cientos de miles de uruguayos detrás de un programa de cambios profundos a lo largo de la historia y desde el 5 de febrero de 1971 con Seregni a la cabeza como único conductor de ese proyecto político revolucionario para el país y la que continuará construyendo en el Uruguay la patria de todos.
Es en función de mi devoción a Líber Seregni, General del Pueblo, patriota y revolucionario que considero candidatos a la presidencia y vicepresidencia a los compañeros Daniel Martínez, actual ministro de Industria y al compañero Marcos Carámbula, intendente Municipal de Canelones. Ambos amalgaman la tradición y el peso centenario de ideas que plasmaron en la praxis política las más grandes conquistas democráticas y populares de la izquierda en su conjunto, en el mundo sindical, estudiantil y político, sin desmerecer para nada a las corrientes de pensamiento y acción anarquista y anarco sindicalistas, que por cierto poseen una tradición más que centenaria en el Río de la Plata .
Va de suyo que existe en esta valoración política y personal también un componente directamente relacionado a la edad y a la perspectiva de vida de ambos compañeros, a su capacidad y consecuencia absoluta con el Frente Amplio, provenientes ambos, uno del mundo socialista y el otro del pensamiento comunista.
Ambos están desarrollando una notable contribución y gestión en el actual gobierno del presidente Tabaré Vázquez, desde sus respectivas responsabilidades y ambos también sabrán desarrollar a cabalidad el programa de cambios profundos que Uruguay reclama en el futuro para la felicidad de sus hijos.
Compartí tu opinión con toda la comunidad