Un severo "tirón de orejas"
1 – Los fallos del Tribunal de Conducta Política del FA (TCP) son «inapelables», según reza un artículo específico del estatuto.
Pero, de ahí a transformarse en elementos inexpugnables, inenjuiciables o en «verdades reveladas», hay un abismo.
Lo que indica el vocablo inapelable es que el órgano a quien van dirigidos los fallos (Plenario Nacional) solo podrá, al considerarlo, aprobarlo o rechazarlo.
2 – En el año 2002, un Plenario Nacional (PN) aprobó una recomendación a la Mesa Política, mocionada por el PVP, en el sentido de que «ampliara la invitación efectuada a los compañeros denominados Personalidades (Arana, Licandro, D’Elía y Seregni), a un representante de cada sector integrante del PN que no obtuvieran representación en la MP, según las elecciones del 26/5/02″.
3 – Acorde con dicha recomendación, la MP inmediata, presidida por el doctor Tabaré Vázquez, resolvió, en primer lugar, extender la invitación a un delegado por grupo sin representación en la Mesa Política. Posteriormente, se resolvió la participación con voz de dichos compañeros.
Dicha resolución se aplicó sin solución de continuidad, hasta el día 18/12/2006.
4 – En la mañana de ese día, en que por la tarde se iba a reunir una nueva integración de la MP, de acuerdo al resultado de las nuevas elecciones internas, el presidente del FA, ingeniero Brovetto, hizo comunicar por secretaria, vía telefónica, a los denominados «invitados» (personalidades, suplentes de integrantes de la MP, y delegados de grupos políticos según se detalla en 3), que deberían abstenerse de concurrir.
5 – La MP decidió, ya sin la presencia de los interesados, la no concurrencia de los mismos, nombrando una Comisión que estudiara el caso para el futuro.
6 – El delegado del «20 de Mayo» (20M), compañero Lucas Pittaluga, no concurrió a esa reunión, tal como se indica en nota del 20/12/06, dirigida al ingeniero Brovetto, en el rol de presidente del FA, a efectos de «no generar una situación ríspida y desagradable, a ser aprovechada por la prensa enemiga, seguramente reñida con la fraternidad que nos debemos en el tratamiento mutuo, de la que hemos hecho gala en todo momento», pero se dejó constancia, en la misma de la denuncia de la «flagrante irregularidad» cometida, carta de la que nunca se acusó recibo, ni se dio entrada formal en la MP. La irregularidad referida denunciada es la falta de potestad del presidente del FA, para cambiar por sí, una resolución vigente y válida del órgano de superior jerarquía, MP. En la misma se anticipaba la concurrencia del delegado del «20M» a la próxima reunión de la MP, pos receso de verano.
7 – Al concurrir a dicha reunión, se le impide el acceso al delegado del «20M», comunicándole que se había tomado el día 18/12/2006, en la reunión de la tarde, una decisión en tal sentido.
8 – Con fecha 7/2/07, el «20M» eleva al TCP los antecedentes de lo ocurrido a sus efectos pertinentes.
9 – Con fecha 26/2/2007, el «20M» elevó un «asunto entrado» a la MP, denunciando los hechos citados, a la que la MP que la trató, resolvió declarar la petición del «M20″ como de «improcedente», sin indicar motivos de tal calificativo.
10 – Con fecha 23/4/2008 el «20M» envió otra nota al TCP, haciendo notar que transcurrido más de un largo año de presentada nuestra solicitud, no habíamos tenido la menor información, solicitando ser recibidos por ese Tribunal, situación que se llevó a cabo posteriormente.
11 – Con fecha 11/10/2008, se pone en conocimiento del PN, el dictamen del TCP sobre la petición del «20M» en el cual se califica de «improcedente el planteo».
12 – Previo a llevarse a votación el dictamen (que debe ser aprobado o rechazado, sin derecho a apelación), el compañero Pittaluga efectúa una fundamentada y emotiva intervención que arranca algunos aplausos de los participantes.
13 – A continuación, pide la palabra el delegado de la CUF, compañero Garateguy, quien expresa que «de no cambiarse el término (improcedente de la resolución del TCP, la votará en forma negativa».
14 – Al tomarse la votación sin más, se expresan por no aprobar el dictamen cuarenta compañeros (más del 25% de los votos posibles, y casi un 30%). Sale aprobado el dictamen, por una mayoría, que a estar a la reglamentación a favor de «la obediencia al pensamiento único» (1) existente en el FA actual, constituye por lo menos un severo tirón de orejas al organismo TCP, con su integración actual. Es de destacar, como elemento complementario de ese «tirón de orejas», la decisión del grupo político MPP, materializada por su delegación en pleno, de no allanarse a votar la aprobación del laudo del TCP que estableció el archivo de los antecedentes del «caso Nicolini».
Por lo visto, aún quedan reservas morales en la fuerza política para llamar la atención de gruesos errores que se siguen cometiendo, bajo la égida del unicato que lo rige. Este llamado de atención muestra que todavía queda dentro del FA algún hálito de vida de lo que fue el espíritu creador del 71.
Nos ha preguntado algún periodista de nota, con curiosidad, si nos habíamos ido del FA. Dijimos que no. Que había sido este Frente, que se estaba yendo irrefrenablemente de nosotros.
Mientras queden hálitos de dignidad como el de esa expresión, aunque minoritaria en el PN, será esperanzador seguir dando lucha desde adentro.
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