¿Preguntas?
¿Por qué muchos compañeros del Frente Amplio consideran la opción de las elecciones internas como la última alternativa, el «si no hay más remedio…»? ¿A qué le tememos? ¿Qué es lo que podría desencadenar una contienda pública? ¿Podríamos decirnos de todo? ¿Podría romperse la unidad? ¿La unidad estática, en una cajita de cristal, se mantiene sí, pero vive?
Si la ciudadanía es la que tiene que elegir libremente, ¿por qué lo va a poder hacer en los otros partidos y en el Frente no?
Cuando no te dejan revisar y elegir la mercadería, te gusta o te da mala espina ¿no te hace pensar que puede haber gato encerrado? ¿Y en cambio, no estás dando una enorme ventaja dejándole todo el escenario para tus rivales, que con la expectativa de ver quién gana van a tener toda la prensa y la curiosidad de la ciudadanía?
Incluso si el FA no participa de las elecciones internas porque ya tiene su fórmula ¿no es posible que muchos ciudadanos se vuelquen por uno u otro de los candidatos blancos? ¿Y si es así, quien te asegura que después no se entusiasmen y sigan de largo? ¿No sería darles demasiado changüí?
¿En cambio, no sería bárbaro un debate a fondo, sincero, abierto, entre Mujica y Astori? ¿No aprenderíamos todos muchísimo, incluidos ellos dos?
¿Por qué no preparar el próximo gobierno a la vista de la gente, cambiando impresiones entre ellos?
¿Cómo se crece, cómo se aprende, cómo recrear la necesidad de la unidad, si no vivimos y no nos exponemos al riesgo de vivir, de experimentar, de equivocarnos, hasta de pelearnos, para así comprobar realmente que queremos seguir juntos? ¿Y hacerlo a cara descubierta, no te da una enorme credibilidad ante la gente que está cansada de las versiones maquilladas, de la mentira, de la hipocresía?
¿Por qué al debatir, analizar, discrepar, lo asociamos al enfrentamiento, al choque, a la división y no al descubrimiento, al crecimiento, al aprendizaje, al enriquecimiento mutuo?
¿Por qué la búsqueda del mejor camino no puede ser recorrida con pasión y con rigor, en equipo, apostando todas las energías al bien común y no a ver quién tiene razón o es más inteligente?
¿No sería un procedimiento realmente revolucionario un equipo de Astori y Mujica en el que la gente decida el orden final de la fórmula?
¿No sería revolucionario que en un mundo individualista, egocéntrico, competitivo, que premia al éxito aunque se consiga como sea, que en vez de pelear dos candidatos trabajen juntos a la vista de todos- por lograr el segundo gobierno popular?
¿Por qué oponerse a una elección abierta, transparente, en la que todos los ciudadanos pueden participar, utilizando al consenso, que es una herramienta interna del Frente, reducida a dirigentes y sectores?
¿Cómo privarle a la ciudadanía la posibilidad de elegir su candidato?
¿Por qué regalarle la cancha a nuestros rivales durante tantos meses?
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