En Venezuela se juega el avance del cambio
De acuerdo con la última encuesta del Instituto Venezolano de Análisis de Datos, el 41,5 % de la población votará el próximo 23 de noviembre en los comicios regionales por los candidatos del PSUV o sus aliados y sólo el 20,3 % apoya a la oposición.
Los liderados por Hugo Chávez (PSUV) se están movilizando en toda Venezuela, con la fuerte presencia del presidente Chávez quien aseguró «que es posible ganar en todos los estados del país».
Es preocupación de los bolivarianos que la oposición no ocupe ni una sola gobernación, ni alcaldía, «pues así los adversarios políticos no lanzarían sus planes secesionistas el año próximo», dijo.
Según Chávez los opositores carecen de un plan para gobernar, «quieren derrotarme, lanzar una ofensiva contra el Palacio de Miraflores, asesinarme y acabar con las misiones sociales; pero no lo vamos a permitir», aseveró el jefe de Estado.
Un buen gesto democrático de Hugo Chávez fue el anuncio de que, desde ayer y hasta que se realicen las elecciones regionales del 23 de noviembre, no transmitirá su programa dominical «¡Aló Presidente!», a la vez que se comprometió a dedicar ese tiempo a la inauguración de obras de infraestructura a lo largo y ancho del país.
Chávez, a la vez, confesó su «gran fe y convicción en la victoria, pero hay que batallarla cuerpo a cuerpo, metro a metro, palmo a palmo. Afinquemos la ofensiva en los días que están por venir, pues faltan un mes y 18 días», dijo.
Los opositores, defensores de intereses foráneos, principalmente energéticos, intentarán detener el avance de transferencia de poder al pueblo que ejecuta el Gobierno Revolucionario de la mano de Hugo Chávez.
Sondeos de opinión realizados en Venezuela, con miras al venidero evento comicial, indican que el PSUV está llamado a reeditar la actuación de 2004, cuando la Revolución bolivariana ganó 20 de 22 gobernaciones posibles.
El vínculo histórico, entre los opositores venezolanos y la dirigencia política de Estados Unidos, quedó evidenciado en la forma complaciente como el gobierno de George W. Bush se condujo ante el cruento golpe de Estado mediático perpetrado el 11 de abril de 2002 contra el presidente de la República.
Estados Unidos, que siempre ha manejado los asuntos bilaterales con Venezuela, bajo el criterio de que el continente es el patio trasero del imperio, encontró, en el fuerte liderazgo popular de Chávez, un obstáculo que, lejos de mermar, ha crecido desde 1998 cuando el líder bolivariano ganó las elecciones presidenciales.
Estados Unidos y los opositores, derrotados consecuentemente por la Revolución bolivariana, tendrán, el 23 de noviembre, en esta ocasión que ofrece la democracia participativa y protagónica de Venezuela, una nueva oportunidad de medirse ante los voceros del pueblo: los candidatos del PSUV.
Las fuerzas progresistas de América Latina no pueden ser ajenas al proceso democratizador de Venezuela. Es hora de elevar la voz apoyando al PSUV.
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