Que la gente decida
Hace ya unos cuantos meses, cuando recién se comenzaba a hablar de la posible fórmula del FA para las próximas elecciones, planteamos que la misma debían integrarla Astori-Mujica o Mujica-Astori, pero que el orden debía decidirlo la ciudadanía en las elecciones internas. Varios meses han pasado. Durante ellos Mujica reflexionó en voz alta sobre las distintas posibilidades con respecto a la fórmula y a su participación en ella. Hoy parece estar claro que integrará la fórmula y que reconoce que será muy difícil evitar la elección interna, a la vez que acepta ir de vice si le toca perder. Algunas semanas después de lo previsto Astori dejó el ministerio; en ese tiempo se negó a tocar el tema candidaturas, con muy buen criterio. Al volver al Senado fue claro en expresar que aceptará lo que el Congreso del FA decida, aun si le toca quedar fuera de la fórmula. Expresó que lo mejor era que se definiera el tema por consenso, pero que si había que ir a elecciones internas, si éstas eran encaradas civilizadamente, no había problema.
Por convicción o descarte
Parece quedar claro que son ellos, sin ninguna duda, los que acaparan la mayor convocatoria tanto dentro como fuera del FA y que, por lo tanto, son los compañeros que aseguran las mejores posibilidades de obtener el respaldo de la ciudadanía para un nuevo gobierno popular. Parece quedar claro también que las cúpulas dirigentes de ambas colectividades, Asamblea Uruguay y MPP, no aceptarían un acuerdo en el que sus líderes fueran como vice del otro. Y digo «cúpulas dirigentes» porque siento que la mayoría de los votantes de ambos grupos no tendrían mayores inconvenientes en que ambos integrasen la fórmula, para bien del país y del Frente, en cualquiera de los dos lugares.
Bienvenida la participación
En aquella nota expresábamos que ir a una elección interna donde la gente definiera el orden de la fórmula no sólo no era el mal menor, por descarte, sino que era el mejor camino, el más transparente, participativo, democrático. Pero también decíamos que si el FA quería ganar las próximas elecciones, en primera o segunda vuelta, debía darle a la ciudadanía la posibilidad de participar en la elección de la fórmula.
No hay nada más estimulante y motivador que tener la oportunidad de participar y decidir. Mucho más aún si lo que se va a decidir es nada menos que una de las dos fórmulas con posibilidades de conducir el próximo gobierno. No hay nada más entusiasmante que participar de una contienda de esta importancia y entre semejantes líderes. La izquierda debe perderle el miedo a discrepar y a competir en público. Es una debilidad de siempre. La izquierda, o algunos sectores dentro de ella, siempre le han temido a que las decisiones sean tomadas por las grandes mayorías, lo cual si bien ha posibilitado «pequeños triunfitos» también ha sido pequeña la participación popular que se ha conseguido con ese tipo de procedimientos.
También se le ha temido al debate, a la discrepancia, a la competencia abierta y pública, como si en el fondo no tuviésemos confianza en el verdadero compromiso unitario que nos une a todos. Y es justamente al revés. La gente está harta de hipocresías y demagogias. Por algo eligió al Frente, porque quiso apostar a algo nuevo. Preferimos la franqueza aunque ésta no siempre traiga buenas noticias.
Preferimos la autenticidad aunque eso no siempre traiga realidades perfectas. Si hay problemas preferimos que estén a la vista, queremos saber a qué atenernos. Porque nos concierne directamente. No queremos iluminados que decidan por nosotros a nuestras espaldas. Preferimos seres de carne y hueso que de frente nos informan y consultan. El Frente mantiene intacta su credibilidad. Ha construido un muy buen gobierno. Se han hecho muchas cosas, se ha trabajado con responsabilidad y esmero. La gente lo siente así. Con matices, con discrepancias, con reclamos y aun con quejas. Pero hay respeto por este gobierno y sus gobernantes. Igual que para Astori y Mujica. Dos pilares de este gobierno.
Dos luchadores de toda la vida. Dos personas que han entregado lo mejor de sí y que han demostrado muchas veces su compromiso con la causa, su espíritu de sacrificio, su generosidad en el esfuerzo. Su felicidad por servir. Entonces, ¿cuál es el problema? ¿A qué le tenemos miedo?
Una gran elección para un gran triunfo
Respetemos el derecho de la ciudadanía a participar y decidir cómo quiere el orden de la fórmula. La gente hará suya la fórmula y la hará gobierno. Su gobierno. Es un camino limpio, sano, abierto, que confía en la gente, en Mujica y Astori, en todos nosotros. Vivamos con felicidad que hemos hecho un primer gran gobierno. Vivamos con felicidad que tenemos un par de conductores impresionantes. Vivamos con felicidad el camino hacia el segundo gobierno de la gente. Pongámonos en sus manos, que son las más sabias, las más sanas, que son las únicas dueñas de nuestro destino.
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