Un paso atrás y dos adelante
El presidente Evo Morales, que fue severamente crítico con el gobierno de Estados Unidos, mostró en las últimas horas su capacidad de liderazgo y de saber articular con el movimiento social que lo apoya.
Esto quedó en evidencia cuando celebró la decisión de sectores sociales de su país de levantar el cerco a la ciudad de Santa Cruz para evitar un obstáculo al diálogo entablado entre su gobierno y la oposición.
Según AFP, unos 50.000 campesinos afines al gobierno de Bolivia suspendieron hasta el próximo fin de semana el cerco que habían dispuesto sobre Santa Cruz de la Sierra para forzar a tres prefectos (gobernadores) opositores a que suscriban un acuerdo con el presidente Evo Morales.
No obstante, los dirigentes de las organizaciones agrupadas en el Consejo Nacional para el Cambio advirtieron que retomarán la medida si los prefectos no se avienen a firmar el pacto que permita destrabar la convocatoria a un referendo para sancionar o rechazar la reforma constitucional.
«No estamos retrocediendo y menos derrotados, ya que nunca antes se vio una movilización de esta magnitud en Santa Cruz; pero si los prefectos no firman el acuerdo planteado por el presidente Morales, se reactivarán las movilizaciones», dijo el presidente del movimiento, Fidel Surco.
Surco explicó que la suspensión de la medida de fuerza fue resuelta «por sugerencia» de Morales, quien saludó que se hubiera concretado en una breve mención sobre el tema durante el discurso que dio ayer en la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York.
El gobierno ofreció el domingo revisar el tema de las autonomías regionales en el texto aprobado por la Asamblea Constituyente, pero los prefectos se negaron a firmar el acuerdo aduciendo que debían discutirse otras reformas y que habían pactado darse 30 días desde el jueves pasado para analizar las disidencias.
En respuesta, el Conalcam reforzó el cerco sobre Santa Cruz, capital del departamento homónimo gobernado por el prefecto opositor Rubén Costas, y amenazó con marchar a su plaza central y reocupar las oficinas estatales tomadas, saqueadas y aún no devueltas al Estado nacional.
La frágil tregua se mantendrá hasta el fin de semana, cuando se realizará un nuevo plenario en Cochabamba, donde las organizaciones afines a Morales evaluarán el avance del diálogo entre el gobierno y la oposición, que con presencia de veedores internacionales se realiza en esa ciudad desde el jueves pasado.
Con este gesto del movimiento social ha quedado demostrado que Evo Morales tiene margen de maniobra, inteligencia en el proceder y capacidad para hacer jugar todas sus fuerzas en el plano de la lucha, pero sin provocar situaciones extremas.
Esta imagen de hombre de paz y apegado a la democracia la reforzó cuando dijo en conferencia de prensa en la ONU que las FARC «no deben entrar en el juego del imperio, porque no estamos en tiempos de levantamientos armados, porque las liberaciones se hacen con el voto del pueblo».
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