Intendente blanco, se busca
Entre los muchos problemas que los blancos deben afrontar con miras a las próximas elecciones, además de las pujas entre Larrañaga y Lacalle, sin olvidar a Vidalín, se halla el relativo a la designación de un candidato a la Intendencia Municipal de Montevideo, donde no hay acuerdo por ahora posible, barajándose varios nombres, todos sin un peso decisivo entre la población capitalina, y ni siquiera dentro de su propio sector político. Que ya es decir. Hay incluso quienes sostienen en relación a la quimérica idea de derrotar al Frente en Montevideo, que los candidatos podrían ser dos. Lo que, obviamente, complica más la cosas.
Para los herreristas, el candidato «lógico» es Gustavo Penadés. Que difícilmente, conocedor del paño, querrá perderse su banca de senador. También se menciona al actual presidente de Danubio, Arturo del Campo. Que sabedor de que no obtendría consenso ni en la mismísima Curva de Maroñas, ya ha dicho que no le interesa la nominación. Hay quienes han pensado en Vidalín, hombre del Interior y actual intendente de Durazno. Pero el hombre, pese a su 12% en las encuestas, no parece ser un candidato apto para lares capitalinos. Si bien muestra la imagen de un hombre sincero y de bien, con buen predicamento en su departamento, la opción montevideana parece «quedarle grande». Peor aún, en algunos espacios radiales el manejo de su candidatura motivó días pasados algunas chanzas, como la de sostener que en un programa de preguntas y respuestas, interrogado a qué barrio pertenecía la esquina de Milán y Raffo, contestó: «A Pocitos». O que interrogado sobre cuál podría ser su relacionamiento con Mabel Lolo, dijo que «personalmente a él le gustaban más Angelina Jolie o Madonna, entre otras». Vidalín, evidentemente y hablando en serio, sigue sintiéndose «presidenciable» por más que el «Guapo» y el «Cuqui» arrastren más gente en su sector político.
A propósito de Mabel Lolo, esta dirigente gremial de Adeom estaría muy de acuerdo, según trascendió, con otro de los candidatos blancos manejados para la Intendencia capitalina. Ese no es otro que el Dr. Alfredo Toledo, actual presidente del SMU, e incluido desde ya como «asesor en materia sanitaria» del postulante líder del Herrerismo. Doña Mabel lo ve como un candidato ideal, en el futuro relacionamiento con su radicalizada gremial, dado que el facultativo de marras coincide en un todo con ella y su gente, pues lucha para que los médicos (como también lo anhelan los municipales), trabajen menos horas y ganen más sueldos.
El llevar una dama al sillón municipal en la capital hizo pensar a algunos en la ex ministra de Trabajo y Seguridad Social Ana Lía Piñeyrúa, de labor actualmente en la OIT y ex legisladora del Movimiento Nacional de Rocha, sector político blanco, hoy en vías de extinción. En filas de Lacalle no ven con buenos ojos tal nominación. Dicen que consultados algunos expertos en temas del corazón, alguna vez Ana Lía habría suspirado por un prominente dirigente de izquierda, extremo que según dicen otros, ni siquiera Jorge Rial, consultado, pudo confirmar.
El último intendente blanco de Montevideo, fue el maestro Daniel Fernández Crespo, allá en el 58 o sea hace exactamente medio siglo: Recordamos una visita suya al Hipódromo de Maroñas ese año, cuando una lluvia torrencial provocó una tremenda inundación que prácticamente dejó sumergido su coche oficial frente al Palco Social. Ese día don Daniel, como luego lo hicieron un montón de intendentes colorados y algunos del Frente Amplio, prometió la apertura de la Avda. Centenario, calle Mariano Estapé mediante, como forma de dotar al circo de Ituzaingó de una digna avenida de llegada al «H» Nacional. Entre otros intendentes, que en el último medio siglo ocuparon el sillón del «Palacio de ladrillo», hay que mencionar a dos cuyo recuerdo permanece imborrable entre los ciudadanos que hoy día «pintan canas»: uno, militar, separado del cargo por manejos non sacntos de finanzas por sus propios camaradas. El otro, colorado, al que unas voraces hormigas le comieron en cierta oportunidad ¡cinco toneladas de azúcar!
La última posible candidatura manejada para el próximo período por las huestes de Aparicio, es la del contador Enrique Iglesias. Y causa risa francamente porque pensar que el reconocido economista, con relevancia en organismos de la categoría del Banco Mundial o del FMI, pueda postularse como futuro intendente de Montevideo es tan quimérico como pedirle al arquitecto Ott que vaya a construir un rancho en Vichadero o a Gros Espiell que presida el tablado «El nuevo La Bomba», allá en aquella clásica esquina de Domingo Aramburú y Requena.
¡Apagá y vamos!
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