De balances y perspectivas
Luego de las elecciones nacionales de noviembre del año pasado, donde quedaron por el camino ponchos y sobretodos, no en función de los sagrados y legítimos intereses de todos los uruguayos, sino en función de los mezquinos y entreguistas intereses de las pequeñas minorías nacionales y transnacionales, el 15 de febrero se instala la 45ª Legislatura Parlamentaria, que por primera vez en la historia del Uruguay tiene mayoría de izquierda, contando el EPFA con 40 diputados y 12 senadores, mayoría que no ha sido tal pues a los pocos días de instalada, mediante el tramposo y vergonzante balotage también en el Parlamento nacional, la derecha coalicionada, votando lo que sea con mano de yeso, arrasa a esa novel mayoría y no la deja funcionar.
Luego, el 1º de marzo asume la presidencia de la República el doctor Jorge Batlle Ibáñez, un setentón ultraliberal que apoyó durante toda su vida todo lo que estuvo relacionado con la entrega a capitales transnacionales del rico patrimonio de los orientales.
Repasemos rápidamente algunas de las principales leyes y decretos que hacen a la entrega de ese rico patrimonio y que, a pesar de la férrea oposición de la izquierda, parió la coalición entreguista que integra el PE y el Parlamento Nacional: 1ª ley de urgente consideración, norma que está establecida en la Constitución, pero para fines totalmente contrapuestos a los fines para los que fuera utilizada y que de ninguna manera resolvió los urgentes problemas de este sufrido país y su noble gente, ley de Presupuesto, con capítulos enteros totalmente ilegales porque violan la Constitución, con las barras del Parlamento cerradas durante la discusión de las dos cámaras, para que la estafa, la entrega y la traición a la patria no cuenten con testigos, con un mensaje complementario casi tan grande como el proyecto original, con una fe de erratas grande y tramposa, con 375 artículos de esa ley tan fundamental que no fueron discutidos ni por la mayoría de los propios correligionarios de la coalición y fueron votados a tapa cerrada, habiendo contado con 45 días para discutir todo el proyecto.
Todo para que Batlle cercene mediante el veto algunas chirolas que pueda haber conseguido algún sindicato u otra organización social y después lo homologue, para que a continuación comience el reparto de apetecibles sectores de varios organismos públicos, a las voraces multinacionales, previos «reconocimientos» a aquellos que tan bien les hicieron los mandados.
También utilizaron leyes y decretos para que rebrotara la aftosa, para castigar aun más a la gente pobre y marginada del departamento de Artigas, a pesar de que allí se habían portado muy bien con el Partido Colorado, especialmente, con el presidente Batlle, matando todo bicho que caminaba, mediante el «rifle sanitario», cotizando cada uno de esos animales en una cifra ridícula, cifra que hasta el día de hoy la mayoría de los castigados aún no han cobrado. También estuvieron en cuarentena, aislados sin comida, sin visitas de familiares y amigos, durante varias semanas. Luego empezó el show del contrabando, descubrimiento que seguramente había sido patentado por el doctor Batlle, pues a pesar de que hace más de 40 años que tiene destacada incidencia en la vida del país, jamás lo habíamos escuchado hablar. Fenómeno al cual le achaca las culpas de la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo, sin haberse enterado al parecer que son el 70% de los productos importados que se consumen en el país los que están matando la industria uruguaya.
Conviene recordar que estos comportamientos que destrozan a la patria son los responsables de la más grave falta de empleo de toda la historia del Uruguay, de la pobreza infrahumana que padecen cientos de miles de familias, de la dolorosa marginación de nuestros niños y viejos, de la cruel prostitución de nuestras gurisas y gurises, de la violenta violencia callejera de la drogadicción en aterrador avance, de la deshumanizada falta de medicamentos en los hospitales, de la dolorosa inmigración de nuestros hijos y de los hombres y mujeres más preparados y capacitados, y de todos los crueles padecimientos en que estos vendepatria han sumido a esta hermosa y generosa tierra y a la inmensa mayoría de los que la habitamos.
Como contrapartida nos encontramos con que el pueblo, encabezado por la clase obrera nucleada en el PIT-CNT, junto a los estudiantes secundarios y terciarios, junto a los jubilados, algunas ramas del sector agropecuario, los comerciantes, los vecinos y otros grupos sociales, hemos resistido esas políticas, algunas veces sufriendo dolorosas derrotas; un símbolo de ellas es el caso de los trabajadores de Cristalerías.
Otras veces hemos cosechado dignificantes triunfos como en los casos de los trabajadores de Metzen y Sena, o los trabajadores de Nibo Plast, pero el triunfo más significativo sin duda fue el haber conseguido las 141.000 firmas contra los tres artículos más nefastos de la primera Ley de Urgencia, que entregamos a la Corte Electoral, hecho que posibilitó que el próximo 18 de febrero un millón de uruguayos tendremos que ir a votar para habilitar el plebiscito, donde todo el electorado va a decidir que nuestro rico patrimonio seguirá siendo nuestro.
Pero para que esto deje de ser solo una expresión de deseo, debemos empezar ya, a pesar del verano, a fortalecernos. Y lo haremos fortaleciendo nuestros sindicatos con unidad, solidaridad, lucha y con mucha y desinteresada militancia, sin mirarnos el ombligo, con mucha autocrítica, fortaleciendo los comités de base del Frente Amplio, con concepciones clasistas, aprendiendo de la burguesía que cada vez está más unida, dejando de lado las concepciones pequeño burguesas que se olvidan o desprecian los orígenes de esta fuerza que nació al influjo de la elevación de la conciencia política de los trabajadores y a la cual estos le han puesto su carne todos los días del año. También se deberá fortalecer los gremios estudiantiles de jubilados, de vecinos, de productores rurales y de todas las organizaciones sociales que se opongan al modelo deshumanizado de los malos políticos y peores uruguayos, porque de esos fortalecimientos saldrán las fuerzas para que Batlle, Lacalle, Sanguientti y compañía no profundicen su modelo, tal cual lo ha pronosticado el presidente Batlle en su propio balance.
Si entendemos esto, seguramente nos espera un feliz 2001
* Dirigente de COFE
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