Ante la reforma de la enseñanza

Mucho se ha hablado, debatido y escrito sobre contenidos, programas y Presupuestos para la Enseñanza y, las conclusiones fueron y son, según el cristal con que se miren.

Para el Ftjasu, el objeto de la educación no puede ser otro que el desarrollo integral del ser humano. Esto significa que el fin de la educación es el ser humano mismo y no el mismo como un recurso del proceso productivo, como un mero instrumento de la producción y la competencia de los mercados, como por ejemplo «recurso humano» o «capital social», etc.

Existe la necesidad de responder a cuestiones claras: a) ¿qué tipo de educación?; b) ¿para qué tipo de democracia?; c) ¿para qué tipo de desarrollo social, político, nacional y latinoamericano?; d) ¿para qué tipo de relaciones sociales?; e) ¿qué tipo de cultura?; f) ¿qué tipo de sociedad política? Responder a todo esto no es sólo tarea del gobierno en el manejo de la superestructura del Estado, sino de todos los actores políticos, sociales y culturales organizados. Las respuestas al tema no deben provenir de la mera lógica del Mercado.

Esta gran aventura humana, que fue y será la enseñanza, debe estar apoyada en una fuerte base de conciencia de la propia realidad histórica nacional (que la forjó con una simiente ética determinada), que actualmente y de futuro se debe mantener, acerca de dónde se debe ir como persona y como Nación. Los programas deben estar articulados SÍ en la capacitación para el trabajo productivo, pero éste debe ser socialmente útil, porque no nos referimos a la exclusiva capacitación laboral, sino al DESARROLLO INTEGRAL de una verdadera cultura del trabajo, que transmita valores, principios habilidades y destrezas que formen al trabajador/a en una concepción que lo arraigue en lo social, evitando que opere desde lo individualista y lo utilitario.

Con esto no estamos negando ni el desarrollo personal ni que se le niegue al individuo la propiedad de los bienes de uso, sino que, lo que estamos afirmando es que cada uno/a depende de la producción de bienes y servicios de los demás, en el marco de una producción de riqueza que, siempre, será social. El objeto de la enseñanza debe ser la persona y la sociedad, donde el sujeto de la reforma es la propia sociedad, expresada en múltiples formas, pero la implementación debe tener autonomía técnico profesional evitando el tecnocratismo.

Cuando hablamos de Enseñanza nos referimos, también, al derecho de los trabajadores hoy jubilados y pensionistas a seguir desarrollándose como personas a través de la Enseñanza para seguir generando ideas, artes y ocios integradores en lo social, generando cultura, evitando soledades y seguir participando del desarrollo histórico.

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