Los porfiados hechos dirán
La izquierda tiene por delante grandes desafíos, algunos propios de su orgánica y otros que tienen que ver con los movimientos sociales.
Este lunes, 25 de agosto, se realizan elecciones en los Comités de Base. De su resultado dependerá la correlación de fuerzas en la interna, lo que va a influir decididamente en el próximo Congreso del Frente Amplio, que va a votar el programa que presentará en las próximas elecciones nacionales, así como la fórmula presidencial.
Todo indica que el Frente Amplio deberá participar de elecciones internas para designar su fórmula presidencial.
Si bien ya hubo un antecedente, las elecciones internas de 1999, éstas parecen ser mucho más trascendentes en tanto hay una paridad de fuerzas entre Danilo Astori y José Mujica u otro candidato que reciba el apoyo de Mujica, entre otros.
Esa hora política va a tener antecedentes sociales que son muy importantes e influyentes, debido a que se presentarán en escenarios donde tradicionalmente la izquierda ha reclutado mayoritariamente a sus electores.
Las elecciones internas del FA, el Congreso del Pueblo y el congreso del PIT-CNT no serán «campeonatos de verano», esos que se juegan para la televisión y adquirir volumen de juego, sino verdaderos partidos clasificatorios en que se va a jugar el destino de la izquierda para los próximos 20 años, donde la última palabra la tendrá el Congreso del Frente Amplio.
La crisis generada dentro del PIT-CNT por el reciente paro general trasciende la temática sindical y muestra toda la tensión que hay en la izquierda uruguaya que por primera vez está en el gobierno.
Si bien las diferencias programáticas recién se van a conocer en «negro sobre blanco» en diciembre, cuando el Congreso del FA, nadie puede sostener que en tres años y medio de gobierno todo fue unanimidad.
Si hubo unidad de acción, tal como la hubo, fue por la fuerte presencia del Presidente de la República, quien mostró una gran capacidad de articulación de puntos de vista a veces distintos.
Estas diferencias, que en algunos casos son programáticas y en otras se manifiestan por sensibilidades distintas de los actores, tendrán que ser bien resueltas y por amplios consensos, para que el Frente Amplio se puedan presentar a las elecciones nacionales con una fuerte presencia para poder enfrentar con éxito el debate que librará una oposición que hará todos los esfuerzos para que no haya un segundo gobierno de la izquierda.
Treinta y siete años después de que naciera el Frente Amplio como expresión de la izquierda unida, esta fuerza política tiene por delante la posibilidad de seguir en el gobierno para continuar con el programa de transformaciones artiguistas.
Los porfiados hechos dirán si las mujeres y hombres de hoy que integran el Frente Amplio están a la altura de aquel febrero de 1971.
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