La manipulación de la opinión pública
Aun a riesgo de resultar reiterativos, insistiremos una vez más en la incidencia que tienen los medios masivos de comunicación en su función de voceros de las clases dominantes y de la derecha política.
Hace ya un tiempo, en cuanto comenzó el debate sobre la reforma tributaria y su tratamiento parlamentario, el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas se convirtió en el centro de las críticas de la oposición y en el blanco predilecto de la artillería blanca y colorada. Repitiendo argumentos apocalípticos similares a los empleados durante la campaña del balotaje de 1999, los líderes de los partidos históricos agoraron catástrofes varias y se rasgaron las vestiduras súbitamente conmovidos por el bolsillo del uruguayo medio. Por supuesto que no se mencionaba el Impuesto a las Retribuciones Personales, creado por Végh Villegas durante el gobierno de facto y mejorado y ampliado por el del doctor Lacalle. Y aunque todos hablaban de la necesidad de derogarlo, ni Sanguinetti –en su segunda presidencia– ni Jorge Batlle hicieron nada por combatir esa injusticia tributaria.
El IRPF constituyó un alivio significativo para una considerable mayoría de contribuyentes activos y pasivos, por cuanto estableció un mínimo no imponible y el sistema de franjas de modo de hacerlo progresivo. Sin embargo, luego de unos meses de vigencia, y luego de un análisis del equipo económico, el gobierno decidió modificar franjas, porcentajes y el mínimo no imponible, modificaciones que benefician a la inmensa mayoría de los contribuyentes, al punto de que sólo el decil de aquellos que perciben ingresos más altos se verá perjudicado al tener que aportar más. Es ni más ni menos que el cumplimiento a cabalidad del principio rector de la política fiscal del gobierno: que pague más el que tiene más y menos el que tiene menos.
No obstante, la oposición siguió bombardeando el impuesto a la renta al extremo que hay precandidatos que ya han anunciado su voluntad de derogarlo como primera medida de gobierno en caso de ganar las próximas elecciones de octubre de 2009. Con alguna honrosa excepción, los informativos de la televisión privada, los programas periodísticos, las columnas de opinión de los periódicos continuaron con su prédica contraria al impuesto. Así las cosas, la consultora Cifra divulgó recientemente los resultados de su última encuesta, precisamente a propósito de la opinión de los ururguayos respecto del IRPF. Dichos resultados exhiben una amplia mayoría contraria al impuesto, y sólo una cuarta parte de los encuestados a favor. Dando por descontada la seriedad de la encuesta, ya que se trata de una empresa de larga trayectoria y de prestigio bien ganado, no cabe otra conclusión que las respuestas dadas por los encuestados están influidas por la furibunda campaña mediática orquestada por la derecha contra el impuesto. De otro modo, no se explica un número tan alto de opiniones negativas.
Ha sido, pues, la prédica machacona la que logró que el ciudadano común internalizara la percepción negativa sobre el impuesto por más que él, personalmente, se haya visto beneficiado. Porque, evidentemente, de todas esas respuestas contrarias al IRPF –si la muestra es representativa de la sociedad– la mayoría corresponde a asalariados o pasivos que no pagan impuesto o que pagan sensiblemente menos que lo que pagaban antes por IRP.
Lo reiteramos: no está en tela de juicio la credibilidad de la encuesta. Lo que sí debemos denunciar es hasta qué punto es posible penetrar en la conciencia de los ciudadanos y manipular su percepción de la realidad.
Compartí tu opinión con toda la comunidad