La entrevista

Escrito por: Por Leopoldo Amondarain - Convencional P. Nacional

Sábado 16 de agosto de 2008 | 6:12
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No descubro la pólvora sosteniendo que tenemos un país dividido por los odios. No sólo lo digo pensando en el pasado reciente, donde desde ambos lados se produjeron crímenes, torturas, depredaciones y avasallamiento de la Constitución y la Ley. Me puedo remontar sin duda y sin discusión en el tiempo, donde con el sonsonete de la “lucha de clases” que en este país no se dieron ni por cerca como en la mayoría del continente, sembraron unas divisiones radicales que culminó en una guerra sangrienta de guerrillas.

Seamos objetivos y admítase que si hay madres de determinadas plazas que reclaman con justificación justicia, no son menos madres las de los soldados y policías como también civiles también torturados y asesinados sin culpas ni responsabilidades que fueron llamados y requeridos por el Estado ante el ataque que sufrió la Nación. A la familia de Pascasio Báez, por citar algo notorio, no se la votó ni una pensión graciable ante la indigencia en que quedaron por el crimen de su padre a raíz de la famosa inyección de pentotal.

Pero de todo esto, pasaron 35 años. Y digo que no están todos los responsables que verdaderamente no están todos los responsables que decidieron el asalto a todo el continente. Hubo una oligarquía banquera y comercial, agroexportadora, industrial, la mayor parte extranjera y el Imperio, que no se puede o no se quiere tocar. Macanudo.

Pero ante esa realidad, ya es hora suficiente para enterrar odios y “luchas de clases”, sentándose a dialogar como lo hizo Larrañaga y Mujica. No puede ser posible trasladarle a nuestros nietos, viejos odios y diferencias. Dice el sanducero que “charlar” entre amigos o gente afín políticamente es fácil. Lo difícil, y hay que tener “rodaños” para hacerlo con los contrarios, que tienen muchos años de rencores.

Ambos tuvieron la lucidez en lugar de armar un rifle, armar un mate y plantearse el futuro del gobierno y de nuestros hijos y nietos. ¡Bien! Por supuesto, es una posición muy personal de grandeza que desde la óptica blanca tuvo el “gaucho”. Nuestro partido ha sido el único que eligió democráticamente sus candidatos. Lo vuelve hacer, y de ganar el gobierno será integrado con la mejor gente de cada partido. No somos tan soberbios para opinar que los “buenos y capaces” somos los blancos. En la viña del Señor hay de todo. Y buenos aprovechables los hay en el Frente y en los demás partidos. No es monopolio de nadie y nadie desea la destrucción del “paisito” como para alambrar los campos y no correr riesgo y contaminarnos, como alguna vez se sostuvo.

No fue un error. Fue un horror! No se puede dividir la familia oriental. Podremos tener sustanciales diferencias ideológicas con el “Pepe” y con el “Ñato”. Por citar la “jerga” patronímica frentista. ¿Pero no sufrimos los blancos úlceras perforadas durante décadas en coaliciones con el coloradismo batllista en las que terminábamos la mayor parte de las veces traicionados. En última instancia, tanto el Pepe como el Ñato, tuvieron en el pasado aunque lejano, ser blancos.

También a Saravia, Batlle le decía “terrorista” mientras él, arreglaba con Teodoro Roosevelt invadir con 4 barcos de guerra yankis, el Marieta, el Brooklin, el Atlanta y el Castine, a la Patria Oriental. Y años después se hicieron coaliciones, obligados por las circunstancias como hoy. O sea, vamos a no escandalizarnos, y levantemos la vista al futuro. El Frente guste o disguste, es una de las dos fuerzas mayoritarias, con los blancos.

No se puede en caso de ganar, dejarlos “afuera” como se hacía, ni tampoco al resto de los partidos aunque sean menores, caso de los Cívicos, Independientes y aún de los colorados. Todos son orientales, sin exclusiones como en otras épocas. Hacerlo implicó odios y a la larga recogió tempestades.

Larrañaga plantea un país distinto de acuerdos y no de puños encrespados. Incluyendo una política internacional soberana e independiente no comprometidas con “Patrias Grandes” ficticias y en el fondo rivales, ni mucho menos con los imperios. Como nos legaron el Libertador Oribe y su Canciller Villademoros.

Tenemos un legado histórico que supongo Mujica lo debe recordar. En buen romance, no se me “asuste” el troglodismo tradicional! Somos blancos. Larrañaga es obvio, que también lo es! Y lo mejor para el país, como es la Paz y el Orden Jurídico, lo es también para el Partido Blanco. ¡Viva la Patria!

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