¿Las pruebas siempre a cargo de las víctimas?
Milton Romani Gerner *
En el caso de Olivar Sena (es brutal, ya asumimos que es «un caso») nuevamente la carga de la prueba tenemos que aportarla las víctimas. El Estado todavía tiene los resabios del terrorismo. No aportó una sola solución. El Estado lo secuestró. El Estado lo tuvo detenido ilegalmente, desaparecido, torturado ¡¡un año y medio!! El responsable directo de su detención en la región militar Nº 4, señor Gregorio Alvarez, jubilado de patrón de pastoreo, se pastorea por la ciudad impune y soberbio. Concurre a misa temprano los domingos a la Catedral, y como «capo de tutti capi» se permite decir «yo no lo mandé matar» ¿A quiénes sí, señor Alvarez? El Estado le arrancó las falanges para una investigación que nunca se hizo. El Estado informó que eran de origen asiático. Burla siniestra, ridícula, ofensiva por lo absurda, absurdez al servicio también del terror. Pues toda la opinión pública tuvo que soportar tamaña mentira como expresión de poder absoluto: nos damos el lujo de decir lo que nos canta. Incluso con sus condimentos novelescos «posiblemente se trató de un motín a bordo y son las víctimas del mismo». El Estado nunca investigó. Fueron hombres buenos como ese honesto funcionario municipal Martín Bobadilla los que preservaron, no solo los restos, sino los mejores valores de nuestra civilización. El Estado arrasó con esos valores. El Estado declaró impunes a todos, a los que secuestraron, a los que lo torturaron, a los que los subieron arriba de un helicóptero y lo tiraron ¿vivo? ¿dormido? desde el aire para en un final terrorífico quitarle la vida. El Estado no se encargó de investigar nunca. El Estado no aportó ningún lugar donde los familiares pudiesen denunciar y buscar. El Dr. Ramela y el Poder Ejecutivo, a pesar de todas estas evidencias, se permiten poner una duda sobre el pesado trabajo de Serpaj y los familiares y se presentan en nombre de ese Estado, ahora para «garantizar» la identidad. Los familiares tienen que soportar una nueva carga, porque la duda hay que ponerla también en los informes policiales. ¿O no? ¿Por qué no dudar de nuestra benemérita Policía? Los familiares de Sena tendrían que demostrar que las pruebas que han aportado son insuficientes… ¿por qué? Porque el informe de Jefatura, de la Policía que volcó toda sus sapiencia para secuestrar, ocultar, ser una herramienta eficaz al servicio del terror informa que aquellas huellas, tomadas en dictadura, no son de Olivar Sena. ¿Por qué hay que confiar más en una parte del Estado que sigue teniendo los mismos funcionarios no arrepentidos que secuestraron y torturaron y no en el Serpaj y la familia?
Cabe preguntar y exigir: se harán sin lugar a dudas las pruebas de ADN. Cuando ellas confirmen que se trata del ciudadano detenido-desaparecido hace 26 años en la jurisdicción de la Región Militar Nº 4, hay que tener el mismo rigor para investigar quiénes obtuvieron aquellas huellas. Por qué se informó incorrectamente. Quiénes fueron los que adulteraron las fichas. Realizar las investigaciones pertinentes y procesar penalmente a los que efectuaron la cobertura de crimen tan horrible. El Dr. Ramela (de quien no dudo sea hombre bien intencionado) tendría que reflexionar acerca de las deformaciones culturales, jurídicas, políticas y humanitarias a las que nos somete el régimen de impunidad que soportamos. La Comisión para la Paz no puede convertirse en un instrumento funcional al servicio de la duda y agregar una carga funesta que soportan ¡una vez más! los familiares. Los hombres y mujeres que hemos comprometido nuestra conciencia en esta búsqueda, descubrimos muchas cosas y la conciencia nos llama día a día. No puede actuarse solamente con la candidez siempre aparente del «sentido común». Mucho menos cuando el mismo está sugerido por los informes engañosos de la policía cómplice y actora de la dictadura.
* Dirigente del PVP
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