Crecimiento y redistribucion: la creación de empleo

En las seis notas anteriores había analizado la política económica y social del gobierno y afirmaba que hemos demostrado que es posible crecer y distribuir al mismo tiempo.

Que era posible salir del modelo LACE (Liberal, Aperturista, Concentrador y Excluyente) a través de política activa de redistribución del ingreso que operara al mismo tiempo que la política de crecimiento.

Y como lo hemos dicho desde la primera nota, transformar crecimiento en distribución supone actuar sobre salarios e ingresos; política y gasto social, y creación de empleo en cantidad y calidad adecuada.

Luego del análisis general, desarrollamos los temas de política salarial, de dotación presupuestal, los cambios tributarios, y las reformas sociales en particular de salud y plan de equidad.

Analizaremos en esta nota los logros en materia de creación de empleo.

En el caso del empleo, el primer aspecto que se ha notado es un aumento del empleo y por ende una baja de la tasa de desempleo, que si bien no se dio desde el primer año por aumento de la oferta de trabajo, se vienen dando con intensidad en 2006 y 2007 y continúa en lo que va del año 2008.

Por otro lado como resultado de la convocatoria a los consejos de salarios y el aumento del número de sindicatos, se redujo de manera importante la informalidad en todos los sectores de actividad, llegando a porcentajes superiores al 15%.

Muchas veces se ha dicho que los altos costos eran un obstáculo a la formalización. Sin embargo, en este período el salario mínimo nacional ha aumentado de manera importante en todas las ramas de actividad, como hemos demostrado en una nota anterior, y ello no ha sido obstáculo al crecimiento de la formalización.

Durante estos dos años y medio de gobierno, ha habido un aumento del empleo superior a los 150 mil puestos de trabajo, lo que ha posibilitado una reducción de la tasa de desempleo del orden del 13% en 2004 a 7,7% en junio de 2008. (desempleo abierto)

Al mismo tiempo, ha permitido la reincorporación al mercado de trabajo de 100 mil uruguayos que, resignados ante la falta de empleo, ya no integraban la población económicamente activa. (desempleo oculto)

Finalmente ha habido un aumento de la formalización del trabajo que se ha expresado en una reducción de los trabajadores no registrados en el BPS (empleo precario).

 

Por primera vez después de muchas décadas, la evolución del empleo y el desempleo tienen tendencias claramente opuestas que se cruzan como lo muestra la gráfica de empleo y desempleo.

Esta mejora del empleo y de su calidad, tal como lo vimos más arriba, no impide que es necesario reflexionar sobre la subsistencia de problemas estructurales en el mercado de trabajo, tanto desde el punto de vista de la cantidad de empleo necesario como de su calidad.

El crecimiento económico ha permitido una reducción del componente coyuntural del desempleo derivado de la crisis 2000 -2003 y algunas políticas activas de empleo han posibilitado una baja mayor a la registrada por el mero crecimiento económico.

Pero sin embargo es cierto que existen sectores cuyas dificultades de acceso permanecen y no son ingresables si no existen políticas activas de incorporación.

 

Es el caso de:

Jóvenes con niveles de instrucción baja, es decir secundaria incompleta.

Desempleados de larga duración entre los que predominan las personas de mediana edad y bajo nivel educativo y en especial cesantes de la industria manufacturera con un desempleo que supera los seis meses.

Por otro lado sigue existiendo una fuerte relación entre el acceso al mercado de trabajo y el ingreso del hogar del que se procede.

 

Algunos datos de 2007 sintetizan estos problemas vigentes:

La síntesis es que las poblaciones de mayor riesgo son:

mujeres jóvenes de bajo nivel de instrucción desempleados provenientes de hogares de bajos ingresos Mayores de años en especial provenientes de la industria manufacturera.

 

La tasa de desempleo de las mujeres entre 20 y 24 años era en 2007 de 25%, la tasa de desempleo de los sectores con secundaria incompleta era superior a todos los demás tramos educativos.

En esta línea es necesario una política de estímulos y subsidios que cubran desde el Estado una parte de la remuneración directa del trabajador.

En este programa debe contemplarse especialmente la localización geográfica de estas nuevas inversiones o ampliaciones, de manera de fortalecer una política territorial de descentralización geográfica, con especial consideración a los programas rurales y de relocalización poblacional. Al mismo tiempo, deben dirigirse hacia las poblaciones de riesgo laboral tal como fue visto más arriba. Se trata de premiar a las empresas que creen más empleos con estímulos que mejoren su ecuación de costos ­ precios. (subsidios directos al empleo, políticas de crédito preferencial, políticas fiscales de exoneraciones u otras)

Hoy ya existe un programa en el Plan de Equidad que tiene el objetivo de insertar en el mercado de trabajo a 6.000 desocupados-as de larga duración pertenecientes a hogares pobres, incentivando la contratación de personal por parte de las empresas privadas a través de la reducción del costo de contratación. Se definen criterios de elegibilidad de las empresas y el subsidio es del 60 u 80% (según sea hombre o mujer) del costo laboral del trabajador según la remuneración del convenio colectivo de la rama con un tope no más allá de 50% por encima del salario mínimo.

Por otra parte, la ley de inversiones vigente lo posibilita y la reglamentación reciente del MEF incluye que el objetivo empleo será prioritario, en especial en las pequeñas y medianas empresas, que es donde se genera el grueso del empleo nacional.

Además, la reforma tributaria permite deducir como reinversiones el aumento del número de trabajadores de una empresa, siempre y cuando los salarios pagados.

Es por ello que creemos que se ha recorrido un camino muy relevante desde la crisis del trabajo a la creación de empleo. Al mismo tiempo es necesario fortalecer las políticas activas de estímulo al empleo y de capacitación de trabajadores, en especial en los sectores de mayor dificultad de inserción laboral.

 

Dentro de este esquema de política de empleo y apoyo a sectores con dificultades de inserción laboral, debe tener un rol gravitante en estas políticas la llamada economía social, incluyendo en ella como eje articulador las cooperativas de trabajo.

En este caso, convergen razones económicas de impacto sobre el empleo con una valoración programática incluida en el programa de gobierno de 2004 de profundizar el camino de la autogestión en el desarrollo productivo.

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