Como agua para chocolate
El tema de la candidatura a la presidencia por el Frente Amplio no sólo es importante en sí mismo, por las posibilidades de ganar la próxima elección, sino para el presente y el resto del mandato. De la madurez, inteligencia, sentido unitario y participación de la ciudadanía con que se encare el tema, dependerá el alcanzar o no un próximo mandato, así como también la seguridad, estabilidad, serenidad con que se finalice este. No es poca cosa ninguna de las dos. No se puede errar.
El tema Tabaré
Ayer LA REPUBLICA informó del movimiento pro reelección del doctor Tabaré Vázquez, iniciado por el general (r) Edison Arrarte, y por el POR, Partido Obrero Revolucionario. Ya antes hubo una página por Internet que juntaba firmas, y expresiones de varios ministros a favor de la reelección, así como innumerables adhesiones de ciudadanos. Tabaré fue claro y contundente en su decisión de no aceptar la posibilidad de la reelección. Es más, cuando le hicimos la entrevista en Cuba nos manifestó su firme y esperado propósito de tomarse un año sabático, preparar dos libros sobre temas de la medicina oncológica a los que daba suma prioridad, y volver a su vocación galena. Lo manifestaba con esmerada y disfrutada planificación. Con todo derecho.
¿Podría cambiar de decisión? Con todo derecho también. Ni hablar que sería una gran tranquilidad para el Frente y para muchísimos miles de ciudadanos, como lo reconocen los sondeos, que Tabaré Vázquez continuara por cinco años más, para confirmar y profundizar todo lo que se está haciendo y todo lo que falta por hacer.
Está bueno que ciudadanos y grupos expresen su adhesión a Vázquez. Es algo merecido y tienen todo el derecho de hacerlo. Pero no me parece que sea conveniente seguir manejando eternamente esta posibilidad. Por la sencilla razón de que nos dispersa en concentrarnos en la búsqueda de candidatos y de cómo elegirlos. Por más dificultades que esto presente, tenemos que enfrentarlas y resolverlas. Y resolverlas con la grandeza que la hora y la tarea merecen. No ayuda a ello –aunque esa no sea la intención de quienes propugnan la reelección– que ante esas dificultades sigamos teniendo como una especie de «as en la manga», de «comodín solucionatodo», la ilusión de que Tabaré revea su decisión.
Está claro –ojalá que no– que si el Frente no es capaz de armar una forma clara y atractiva de definir públicamente su candidato, de si se hace todo mal y la chance de ganar se desdibuja, iríamos todos decididamente a pedirle a Vázquez que postergue cinco años su merecido regreso a la medicina. Nos daría vergüenza tener que hacerlo, pero creo que nadie dudaría.
Tenemos todo para ganar
Esa es la realidad. Se está haciendo un buen gobierno. Se está trabajando en todos los campos. Se ha hecho muchísimo por mucha gente que estaba en la miseria total. El país todo está mejor. El gobierno frenteamplista ha demostrado que es capaz
de llevar las riendas del país con seriedad, solvencia y eficacia en su primera vez. Y todo se está haciendo con respeto, con autocrítica, abiertos a mejorar en los aspectos que sea necesario. Existe esa convicción en el grueso de la ciudadanía. Como también existe la certeza de que hay mucho más por hacer y que el Frente está en condiciones de encarar esa tarea. Que sería bueno para el país darle la responsabilidad de la segunda etapa. Coadyuvan a ese sentimiento los hombres y mujeres que desde los ministerios, entes, Parlamento, intendencias, están dando lo mejor de sí, trabajando en equipo. El Frente trasmite sensación de equipo. De equipo numeroso, donde la enorme mayoría de los que participan no tiene la imagen del político tradicional, de «diputadillo que busca hacer carrera para un día alcanzar la candidatura y si no lo logra se enoja y se cambia de cuadro», sino de ciudadanos que se dedican a la tarea política como una forma de servir a la sociedad.
Astori Mujica o Mujica Astori
Son pilares básicos de este gobierno. Los dos han tenido una actuación impresionante en sus distintas áreas. Los dos han sido
piezas fundamentales de equipo y le han dado a Vázquez su total apoyo y lealtad, conscientes de que era lo que el gobierno del Frente necesitaba de ellos para mejor servir al país.
Los dos líderes de importantes corrientes dentro del Frente, los dos líderes, con convicciones y carácter, han sabido respetarse, trabajar en equipo, evitar las cáscaras de banana que desde afuera les tiran permanentemente a ver si entran y se pelean para solaz de quienes se esfuerzan a diario. Previamente a las elecciones internas se conformaría un programa de gobierno entre todo el Frente Amplio. El programa será el mismo, cualquiera sea la fórmula que resulte. También es muy atendible el encabezamiento común a todas las listas al Senado propuesto por Fernández Huidobro.
No hay por qué dudar de la madurez de ambos de encarar una sana y abierta comparecencia ante la ciudadanía y que ésta elija cómo quiere armar el equipo: Mujica – Astori o Astori Mujica. Y punto. Eso nos daría una gran transparencia ante la ciudadanía que participaría directamente eligiendo. Sería un gran desafío público demostrarle a todos y también a nosotros mismos- que somos capaces realmente de poner al país por delante, que somos capaces de luchar por diferentes opciones con plena libertad y transparencia, sabiendo que estamos luchando por lo mismo, que estamos en el mismo barco, y que nuestra suerte y la del país- dependerá de que sepamos remar todos juntos para el mismo lado.
Vale la pena el desafío, abierto, público. Es la mejor garantía para todos. También para nuestra fuerza política, que necesita crecer, madurar, profundizar su unidad, eliminado a plena luz del día todo vestigio de sectarismo, de ambiciones de poder, de miedo a la libertad, de miedo a la gente y a nosotros mismos.
Sabremos cumplir.
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