Vivienda: la óptica de la centro-derecha
La vivienda constituye un serio problema en Montevideo y los candidatos no oficialistas lanzan propuestas en una actitud salvadora en apoyo de un área tan sensible. Por supuesto que los gobiernos del FA – EP han dado su máxima atención a este problema que ya está fuera de las posibilidades de un gobierno comunal, cualquiera sea su signo político, pero no existen dudas que la sensibilidad puesta desde 1990 a la fecha difícilmente pueda ser superada por sectores de la derecha.
El crecimiento demográfico es escaso en el Uruguay pero la acumulación de una demanda no satisfecha durante 40 años lo hace importante porque en los sectores mayoritarios de nuestra población es muy baja la capacidad de ahorro y el apoyo del gobierno es absolutamente necesario. No hubo financiamiento público adecuado para resolver el problema de la vivienda y hoy se está transformando en un tormento, tanto en las zonas periféricas de Montevideo y el área metropolitana como en el centro de la ciudad con sus casas de inquilinato y pensiones, que lo que menos ofrecen es calidad de vida.
La magnitud de este crisis, de vieja data, como el incremento que las políticas económicas de exclusión y marginación vienen procesando, hacen que la magnitud de la escasez de vivienda sea un problema de orden nacional.
Ha habido soluciones en los gobiernos socialdemócratas de Europa, con programas gubernamentales de construcción subvencionados, que en buena medida han dado respuesta a las demandas de los más humildes, pero en nuestro país seguimos estando muy lejos de soluciones parecidas.
En el Uruguay con el escaso ahorro privado de las capas populares y mayoritarias y la magnitud del problema que 30.000 familias que habitan los asentamientos de Montevideo, 5.000 familias en los asentamientos del interior más las 12.000 familias que viven en pensiones o inquilinatos, y las 400 personas que pernoctan diariamente en las calles de Montevideo, hacen concebible la solución de este problema únicamente con un sistema financiado por el Estado y no por una Intendencia.
La Intendencia de Montevideo ha entregado en la gestión de la izquierda 100 hectáreas a grupos familiares que regularizaron su precaria condición en asentamientos y otras 100 hectáreas constituyen la cartera de tierras para seguir avanzando en esta línea. Resulta pintoresco escuchar a los candidatos de oposición decir que el problema de la vivienda lo van a resolver otorgando tierras a bajo costo para que las familias construyan su vivienda. Eso ya lo estamos haciendo y sabemos que no resuelve el problema.
No se trata de buscar exoneraciones fiscales como contribución inmobiliaria y otros impuestos para quien nada tiene y mucho menos hablar de créditos blandos en estos pauperizados sectores de población. Este programa puede ser destinado a sectores de bajos ingresos, pero nada resuelve a los que nada tienen.
Los pobres de Montevideo no están capacitados para sujetarse a un crédito, esto ya lo experimentamos con el Banco de Materiales para los más humildes y luego de una primera experiencia en la cual aprendimos que los más pobres no son sujetos de créditos, empleamos el sistema de otorgar estos materiales pagando el 20% de su costo al retirarlos y subvencionando el resto.
Los candidatos deben saber que los pobres urbanos no asumen créditos, ni pagan impuestos porque no perciben ingresos.
Montevideo, ciudad de 1.300.000 habitantes, tiene en su zona urbana 40.000 vivienas vacías y los asentamientos se incrementan un 10% por año. ¿Este hecho precisa explicación?
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