¿Perderá Bush?

Prohibido pecar a crédulos o demasiado «sagaces». Los últimos acontecimientos dan para pensar con malicia. Las elecciones del monstruo imperial no se juegan sólo en EEUU. Hay intereses múltiples fuera de fronteras. Todos estamos de acuerdo en que la caída de Bush, aunque el que lo supla no sea muy distinto, es una bendición celestial. Es el mundo entero que está cansado y aterrado, por sus constantes e interminables guerras genocidas por todo el orbe, sino además su propio pueblo yanqui inclusive, tiene un natural desgaste y desazón con sus políticas e intereses belicistas. Por más que se mande al frente de batalla a los «hispanoparlantes» a sufrir el desgaste, también caen los sajones «rubios de ojos celestes».

O sea, no es buena propaganda electoral que se avecina el llenar cementerios propios o ajenos. Y la presión mundial se acentúa. Al punto que intentan mejorar una imagen de odio y repudio que el imperio tiene erigiendo una candidatura opositora popular y negra por añadidura.

No nos embalemos con la imagen de Obama. O sea, se trata de dar un «mentis» de corrientes antirracistas en un país que ha sido y es, el campeón de la represión racial de la raza negra. Obama de cualquier manera no necesita mucho a nivel mundial hoy, para ganar simpatías a Bush y sus boy’s republicanos.

Pero no es mala cosa señalar que el morocho candidato demócrata, llegará con las mismas presiones e intereses que representó y lo sigue haciendo Bush. Demócratas o republicanos son en esencia el imperio.

Los presuntos cambios electorales en cuanto a nombres, son «el gatopardo». Cambiar un poquito para que todo siga como está. La política belicista que protege la industria armamentista, tal vez la más poderosa del imperio, necesita como el pan y el agua que proliferen las guerras. Y no creo que Obama sea el que frustre esas legitimidades económicas. Seguirá habiendo guerras yanquis al cuidado del «bien sobre el círculo del mal». ¡No quepan dudas! Hasta acá, macanudo.

Pero todos juegan y los republicanos representados por McCain, que en los hechos es Bush, también.

Es obvio que no quieren perder. Y comienzan las giras mundiales con caras sonrientes y simpaticonas. En el Lejano Oriente dan la tranquilidad a los poderosos socios económicos de que proseguirá la guerra contra árabes y afines. Llámese Palestina, Irak, Afganistán, etcétera, y la amenaza contra los persas iraníes.

Aunque hasta ahora no hubiesen podido lograr el triunfo definitivo, que va para muy largo, tampoco es un buen negocio perder el apoyo de los socios que también «aprecian» el «oro negro» y que por añadidura dominan las finanzas de Wall Street. O sea, un Bush como de McCain y señora, es elemental. La otra influencia o imagen que los republicanos buscarían es visitando América Latina. Buscando el voto latino. Es más que significativa la casualidad, a la que soy escéptico, de la operación Colombia.

¡El espectacular y teatral rescate a la franco-colombiana después de 6 años de raptada, sana, salva y lozana, se realiza justito sobre las elecciones yanquis!

Sin perjuicio de la presión de la propia Francia, jamás anduvieron ni cerca. Algo parecido a lo que le hicieron a Idi Amín hace años. ¿Se acuerdan? Claro, sin desmerecer la operación de entonces, que fue brillante, se produjo en un país cuasi tribal manejado por Idi Amín, que era un anormal uniformado. Las FARC en cambio, son una vieja guerrilla muy organizada, armada hasta los dientes, con medios e infraestructura militar en medio de la selva, de probada eficacia contra ejércitos nacionales como el colombiano y servicios de inteligencia extranjeros, que hace difícil su acceso «cinematográfico», como se nos pinta. Creo más bien, que es una tirada a fondo del poder imperial, que no se puede seguir perdiendo. América Latina ni tampoco sus políticas belicistas, cuya economía es fundamental a todos los niveles propios.

La muerte de Reyes reciente, sigue ahora el rescate de la francesa, prácticamente en el único país de derecha que les va quedando en la América del Sur. Obsérvese que esta situación estaba colapsando con los hechos de Chávez en la región exitosos (acuerdo para la liberación de presos con la misma FARC recientemente, etcétera).

Los yanquis estaban perdiendo en poco tiempo su tradicional influencia continental. En buen romance, el péndulo político internacional llegó a su tope.

Tiende, como es lógico, a bajar. Son las razones por las que lamentablemente pienso que vuelve el «gatopardo» y no creo ni por cerca que los republicanos estén vinculados.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje