Siguen las encuestas
Como era previsible, largaron las encuestas y sus «sagaces encuestadores». Es realmente curioso cómo hacen predecir sin conocer las realidades internas «íntimas» de cada partido, aventurando tan osadas opiniones. Por ejemplo, hay situaciones muy obvias en que son fáciles de adivinar. Caso específico, la pulseada por el triunfo en los comicios generales nacionales entre blancos y frentistas. Y para crear expectativas previas, un año antes, todas las semanas hay un cálculo distinto y por supuesto diferente entre los encuestadores. Nadie supone el porqué científicamente, en un cálculo tan grosero si la ciencia o sistema debiera ser parecida, hay tantas discrepancias. En una semana estará ganando la sumatoria de blancos y colorados y en la otra la competencia oficialista del Frente. La verdad, se me ocurre, que si se hacen los cálculos sobre simples preguntas más o menos globales, cualquiera las puede hacer y los caudillos o baqueanos de cada partido conocen de sobre si sus huestes aumentan o han disminuido. Claro está, sin «encargar» encuestas más o menos «arregladitas» a sus situaciones de manera de presionar o concientizar la opinión pública.
O sea, son «trampas» para volcar inocentes y crédulos a una u otra posición. Obvio, situación dada mayoritaria en Montevideo. Ciudad grande y dispersa. En campaña donde proliferan mayoritariamente los pueblos chicos, todos se conocen y se sabe para qué lado «renguea» cada uno. Es más difícil «meter el perro». En las internas pasa obviamente, igual. Hasta hace muy poco tiempo, Mujica «paliceaba» a Astori. De repente y en poco espacio transcurrido, sin haber cambios a favor, más bien en contra del «economista» que día a día nos acogota con otra «suba» mayor, «emparda» al otro y plantean una expectativa de «cabeza a cabeza». ¿Qué curioso, no? Entre los blancos, lo mismo. La ventaja de Larrañaga era de dos a uno. Sin «susto ni pegar» al decir del gran Carlitos en sus tangos hípicos. Cierto es que Lacalle es un reconocido «fondista o sprinter».
Está en razonable y previsible el «achique». Aunque señalo que el gaucho en política no se crió «boleando cachirlas» y conoce de sobra el oficio. Sin ir más lejos, la reciente ley policial que se concretó tiene su marcada e ingeniosa «impronta» en su autoría, y en materia de «laburo» no queda «tacurú» o «gallineta» en campaña que le quede por revisar. Y referente a Montevideo creo que son muy pocas a esta altura, las «cunetas y diversidad de pozos que le restan por «vichonear», dando soluciones e indicativos a los diversos problemas capitalinos. O sea, los dos candidatos se están moviendo y aunque talentos, ingeniosidades y ganas sobran, tampoco hay para predecir al día de hoy, grandes cambios. Las otras noches, sin ir más lejos, en Canal 12 en una entrevista con cuatro politólogos connotados, todos más o menos de acuerdo con muy relativas discrepancias, el «sordo» admitió que Larrañaga seguía con franca mayoría sobre el «Cuqui». Cosa que la semana anterior había asegurado lo contrario. ¡Pardiez! ¡Ni Airton Sena en su mejor momento anduvo más rápido que el gaucho sanducero en los últimos 7 días para recuperarse!
Las predicciones sobre el resto, ejemplo colorados e independientes, lo digo con respeto, son por ahora sencillas. No se avizoró en esa intelectualizada entrevista televisiva comprometidas opiniones aventuradas. No sea cosa supongo, que batllistas y riveristas de don Pedro puedan mandar «construir» otra «encuestita» más favorables a sus «coletos» para poder pucherear unos buenos «mangos» a las «sesudas» encuestadoras. Pido disculpas no obstante por mi escepticismo encuestador. Se habrán percatado fácilmente de que soy bastante «ateo» al respecto.
Compartí tu opinión con toda la comunidad